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martes, 26 de mayo de 2015

Las razones para no innovar

En la entrada anterior mencionamos que para crear valor e inmunizar a la empresa un poco de la competencia por precio en el mercado, se requiere innovar en forma continua.

Así refresca periódicamente su oferta de valor.

La competencia por valor implica estar atento siempre a las acciones de los competidores y aplicar correctivos a su oferta para contrarrestar cada acción en forma oportuna.


Nosotros no estamos para innovar

No siempre las condiciones de la pequeña empresa están dadas para innovar. 

Las razones pueden ser válidas o no. 

A veces son excusas que los empresarios buscan para no innovar. No salirse de su zona de comodidad. 

También puede darse que la definición que da usted y sus colaboradores a innovación sea diferente. Aclare que innovación es dar vida a una idea y obtener ingresos de ella. 

Evalúe si en su empresa se dan estos escenarios. 

Determine, en compañía de sus directos colaboradores, si hay razones sustentadas o son sólo excusas veladas para evitar el cambio. Elabore y ejecute planes para buscar modificar esa forma de pensar. 

En la entrada Un ambiente que acepta el error favorece la innovación (ver acá) elabora sobre la importancia de crear un ambiente propicio para la innovación y educar a la organización al respecto.


La primera y más frecuente excusa es que la pequeña empresa no tiene el músculo para innovar. Tampoco tiempo. “Eso es algo reservado a las empresas grandes.”

Ya planteamos en entradas anteriores que si piensa en innovación, no sólo en el producto o servicio, sino en la forma cómo hace negocios, surgirán muchas ideas de cómo mejorar en todos los frentes, generando una mejor forma de aproximarse a los clientes.

Modificar un proceso para hacerlo más ágil a ojos del cliente, no requiere mayor inversión de recursos y prácticamente no toma tiempo.


Otra posición frecuente es que “el momento no es el adecuado para innovar y que por lo tanto la empresa no está asignado recursos para esa actividad.”

Resulta paradójico que, en muchos casos, las empresas que manifiestan esto han plasmado en sus postulados de Misión y Visión temas relacionados con innovación, así no incluyan esa palabra en los textos.

De nuevo, la forma de enfrentar esto es buscar pequeñas mejoras en todas las áreas y actividades del negocio. 

Creando cultura de cambio permanente en las personas, favorece la búsqueda continua de innovación, que es la forma moderna más viable de mantener siempre una ventaja competitiva y un negocio sano.

Hay relación con lo mencionado sobre la falta de recursos. Así sea poco, siempre debe dedicar una porción de sus recursos a lo nuevo.

No se trata de incentivar que la gente se dedique a pensar en cualquier cosa o en temas alejados del núcleo del negocio. Esto si distrae y genera problemas. Establezca las fronteras aceptadas para generar nuevas cosas e ideas.

Siempre existirá uno o más competidores que se mueve en el mismo lugar que su empresa y con el tiempo erosionará su mercado. Continuamente piense en algo nuevo, así sea pequeño o marginal, para mantener un sano crecimiento. 

Si no hay innovación, tarde o temprano dejará de tener un negocio.

Al no hacer esto como una rutina, posiblemente llegará el momento en que su negocio está tan mal o sea tan irrelevante, que simplemente no vale la pena insistir en él y será mejor dejar el mercado que había ganado, a la competencia.

En ese momento, sentirá con fuerza la necesidad de innovar. Tal vez, ya será tarde o el esfuerzo que debe hacer para mantener viva su organización es inmenso.


Puede suceder que en la organización ninguno de sus colaboradores esté comprometido con el cambio y la innovación. Este compromiso debe ser de largo plazo. Nada que valga la pena se da de la noche a la mañana.

Sin compromiso, no dará resultado tratar de inducir una actitud de innovación. Primero gánese el corazón de su gente. Al hacerlo, tendrá en forma natural su esfuerzo.

Las organizaciones malas para innovar son en general malas para implantar cambios.

El cambio y lo nuevo crea miedo entre los colaboradores si la nueva visión no es comunicada con consistencia. Igualmente, si la administración del cambio no es consciente, puede generar más problemas que beneficios.

En la entrada Gestión del cambio (ver acá) encontrará algunas ideas.


Una razón más para no innovar es la falta de ideas y creatividad. Si los colaboradores no las aportan, lo primero que debe hacer es buscar una causa. 

Puede estar en un clima laboral malsano donde las personas no ven qué beneficio pueda traer compartir sus ideas. 

Un buzón de ideas, no es la solución. Un ambiente de confianza donde las ideas son consideradas y llevadas a la práctica, si hacen sentido, o descartadas, con una explicación coherente, es fundamental.

En las entradas El “idea-ducto”. Un proceso para que todas las ideas tengan una oportunidad (ver acá) y Buen ambiente laboral en la pequeña empresa (ver acá) encontrará más información que puede ser de utilidad.


Tampoco habrá terreno fértil para la innovación si usted y sus colaboradores poco conocen al cliente y sus necesidades. 

Entenderlos, saber cuáles son sus problemas, reconocer inconvenientes durante la relación, son todos elementos que puede conectar para generar nuevas ideas y cambios.

Si siempre tiene en mente a sus clientes y mercado cuando piensa en mejoras de su empresa y la operación, las innovaciones resultantes serán más efectivas.


A veces el temor hacia las innovaciones y cambios se esconde con argumentos de rentabilidad, que casi siempre son válidos, pero no por eso debe frenarse lo nuevo.

En general, invertir recursos para mejorar algo que ya existe implica mejores cifras: menos monto y cantidad de recursos necesarios, más retorno de la inversión, que cuando la inversión se orienta hacia algo nuevo, pero riesgoso y desconocido. 

Es parte de la naturaleza de la innovación que su rentabilidad inicial sea muy baja o negativa, mientras adquiere impulso en el mercado.

La sana combinación de lo actual con lo nuevo permite un desarrollo empresarial tranquilo y sano. 

Ni tanta innovación que seque los recursos para lo tradicional, ni tan poca, que ponga en riesgo a la empresa por la erosión de lo actual.



Este blog forma parte de los contenidos de nuestra empresa de consultoría y capacitación Digignos S.A.S. 

En la página WEB digignos.com y en nuestro canal de YouTube encontrará más contenidos gratuitos que hemos elaborado para el empresario PYME.

lunes, 18 de mayo de 2015

Competencia por valor, no por precio

En las entradas anteriores hemos hecho una descripción breve de los cuatro elementos fundamentales para el crecimiento que considera el autor Stuart Ross.

Un tema es Grupo de dirección. Ampliamos este punto comentando sobre la importancia de un liderazgo sólido y eficaz (ver acá). Bastante más se trató en el tema Recurso Humano (entradas inician acá).

Al tema Marca establecida, adicionamos a lo escrito en el tema Mercadeo sólido (entradas empiezan acá) una entrada sobre la importancia de contar con adecuados nichos de mercado y cómo estos se deben explorar en su debido momento (ver acá).

En relación a Finanzas sanas, ampliamos con la necesidad de lograr una posición financiera tranquila (ver acá) y mantener buenas relaciones con el sector financiero (ver acá). 

Ahora exploraremos el tema Competir con valor, no con precio.


La competencia por precio

Cuando alguno de sus competidores reduce el precio para obtener una mayor tajada del mercado, puede deberse a alguna de las siguientes razones.

Una es que está ansioso por tener una mayor participación del mercado y acepta el riesgo de lograrla con un menor precio.

Dos escenarios: uno, que en efecto está tomando ese riesgo para ver si puede lograr mayores ventas y flujo de efectivo, y así acceder a posibles economías de escala, haciendo ese nuevo precio rentable.

Otro, que está en capacidad de apalancar el menor precio con otras líneas de producto, que no compiten con su producto o están en otro mercado. Con esta estrategia, el competidor busca debilitarlo a usted. 

Si el apalancamiento no le causa problema, puede mantener indefinidamente ese bajo precio, haciendo que usted y otros competidores salgan o replanteen su forma de participar en el mercado.

Otra razón para que un competidor reduzca el precio es que ha logrado en su operación un costo de producción menor y pueda transferir esto a los clientes.

Esta situación, que busca también una mayor participación en el mercado, es más peligrosa que la anterior, donde bajaba el precio a costa de perder o ganar poco. En este caso el competidor gana suficiente y aumenta su participación, eventualmente dejando poco espacio a usted y otros competidores.

Es difícil defenderse de estos esquemas, comunes en el ámbito competitivo de la pequeña empresa.

Pero hay muchos ejemplos de empresas de productos y servicios que mantienen su mercado, aun con precios más altos, a veces mucho más altos, que los de sus competidores con ofertas y opciones similares.

Esto lo logran con la percepción de valor y marca que crean con su oferta en la mente de sus clientes y mercado.


Valor

El valor que un cliente ve en su oferta es intangible. 

Es la suma de atributos del producto o servicio, el precio que tiene, las condiciones en que lo ha ofrecido y cómo lo ha entregado. También forma parte del valor el prestigio que da al cliente tener el producto o usar el servicio. 

El cliente percibe el valor y lo compara con lo que ofrecen los competidores. 

En la entrada Qué puede hacer por su cliente (ver acá) ya comentamos opciones que tiene a mano para crear valor y ser diferente a la competencia. 

Al competir por valor genera una relativa inmunidad en la lucha por los clientes basada sólo en precio.

Obliga a innovar continuamente en la forma de hacer negocios.


Innovación

Innovar no es inventar. La creatividad y las nuevas cosas convertidas en algo concreto son innovación. Implica un conocimiento profundo del cliente y sus necesidades.

La mayoría de las innovaciones en las empresas se basan en desarrollos previos. Es construir sobre algo que ya hay. No es necesario siempre crear cosas nuevas. Sólo es traer algo que existe en otra industria o mercado al suyo, dandole su propio tono y sabor. 

Es cuestión de refrescar con periodicidad el valor que entrega.

Las innovaciones, en especial en las empresas pequeñas, tienen mejores resultados cuando se hacen sobre la forma de hacer negocios, nuevos sistemas relacionados a los productos y servicios ya ofrecidos y distintas formas de interacción entre la empresa y el cliente.

Saber dónde implantar una innovación es tan importante cómo saber hacerlo.

Las innovaciones con más posibilidad de convertirse en mayor valor para sus clientes, obligan a que usted haga el esfuerzo de identificar los problemas que son relevantes para su mercado y evolucionar alrededor de estos, con opciones que representen una adición o modificación a su oferta. 

Siempre tenga en mente que la innovación no lo será sino hasta que esté en el mercado y empiece a recibir ingresos de ella.

Con seguridad sus competidores aplican similar aproximación, enfocándose en los problemas que el cliente tiene. Para lograr diferenciarse, busque los difíciles; hay buena probabilidad que los competidores tomen la ruta fácil primero.

Las innovaciones más exitosas son las que quitan complejidad a su oferta. Podría sonar natural que una innovación sea adicionar algo. Pero en general, eso conlleva mayor complejidad. Piense en todos los procesos involucrados en la interacción con el mercado. ¿Qué puede simplificar? Piense en su producto o servicio. ¿Cuáles son las características que no usan? ¿Las puede suprimir?

Los tipos de innovación se pueden agrupar en tres grandes familias.

La primera, es la innovación de oferta. Esta es la más tradicional, enfocada en dotar al producto o servicio de características nuevas, mejoradas o mejor ajustadas a la necesidad del mercado. Incluye establecer un precio acorde al valor que desea transmitir. 

Puede incluir diferentes configuraciones de la oferta con diferentes características y precios, para atender segmentos ligeramente distintos.

La segunda, es la innovación en operación, relacionada con la forma cómo construye su Modelo de negocio, se enlaza con sus proveedores, se relaciona con quién entrega otros recursos clave, y la forma cómo construye sus procesos para buscar eficacia en el logro de su Misión y Visión. 

Puede incluir explorar colaboración con otras empresas para buscar beneficios colectivos, al reducir redundancias e intermediarios, o compartir recursos.

La tercera familia de innovación se relaciona con la experiencia global que su cliente y mercado tiene con la oferta. Cubre aspectos de servicio, canales de distribución y la forma cómo hace llegar información, el producto y lo que la post-venta requiera, al cliente. 

También considera los compromisos que adquiere y se obliga a cumplir con su cliente durante el uso y la vida del producto. Esta actividad le permite desarrollar la habilidad de transmitir confianza a los mercados, que luego puede transferir hacia aquellos que aun no ha desarrollado.

Son varias las opciones para innovar disponibles en cada una de estas familias.

Como empresario debe combinar en forma única y creativa una opción con otra o más opciones de innovación, de manera que lo que implemente no se parezca a lo que ninguno de sus competidores haga.

Así habrá logrado crear una particular forma de valor a su oferta, diferente a la de sus competidores y, ojalá, difícil de copiar.

En el tema Innovación y creatividad en la pequeña empresa (empieza acá) también cubrimos este tema con 9 entradas y recomendaciones para dar vida al espíritu innovador en su organización.



Este blog forma parte de los contenidos de nuestra empresa de consultoría y capacitación Digignos S.A.S. 

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martes, 15 de julio de 2014

Dar vida a la innovación: un grupo separado del día a día

Planteamos en la entrada anterior la importancia de crear un ambiente favorable a la innovación.

Este permite que todos los colaboradores aporten sus ideas y creatividad de modo que eventualmente se convierta en innovación.

En las empresas grandes con más disponibilidad de recursos, un esquema para innovar es crear grupos específicos de personas con ese objetivo y responsabilidad.

Un empresa pequeña no puede darse este lujo en forma permanente. Sin embargo, ocasionalmente puede ser conveniente, para sacar adelante algo nuevo, crear un grupo específico. Estará formado por colaboradores elegidos de diferentes áreas, con un objetivo de innovación concreto.

Establezca con claridad los límites dentro de los cuales se moverá el grupo para innovar, asigne un presupuesto de recursos y tiempo, y asegure que se administra la forma de continuar ejecutando las tareas y responsabilidades del trabajo corriente de cada persona.

Como requerirá que cada persona ponga un esfuerzo adicional, su labor de venta de la creación de ese grupo de trabajo temporal debe ir acompañada de mucha motivación.

No cree este tipo de grupos en forma indiscriminada. Limítelos a temas de especial relevancia que requieran la atención y dedicación de colaboradores de diferentes áreas para resolverlo.

Para encontrar y dar forma a estos asuntos, inicie creando un espacio de tiempo, diferente a todos los demás que tenga ya establecidos en la empresa, para plantear temas que requieran atención. Por ejemplo, una reunión cada dos o tres meses con un grupo elegido con cuidado, para comentar ideas sobre alguna oportunidad, problema o amenaza. 

No use su reunión habitual de gerencia para esto. 

La nueva reunión (si todas sus reuniones están bien planeadas, con objetivos claros y tiempos de duración definidos no tendrá resistencia por parte de sus colaboradores) dedíquela únicamente al tema de innovación y cambio. 

En el video Buenas reuniones en la empresa ayudan a construir empresa y grupos efectivos (ver acá)  encontrará sugerencias sobre el tema.


Tratamiento diferente

Las buenas ideas y aportes creativos que tengan posibilidad de convertirse en innovación deben recibir una consideración y tratamiento apropiado. En general no es adecuado tratarlas con los mismos criterios que evalúa el resto de su negocio. 

Por ejemplo, si típicamente considera una utilidad mínima del 22% para cualquier venta, para el producto innovador debe ser más flexible para dar oportunidad a que adquiera impulso.

Apoye la cultura de innovación creando un fondo de recursos (dinero, tiempo, infraestructura, equipos), separado de los fondos de la operación del día a día, que sirva para dar energía a ideas concretas.

Algunas innovaciones se demoran mucho en concretarse o simplemente se diluyen y nunca se desarrollan, si dependen de los pocos ratos de tiempo que puedan sacar algunas personas o de una ocasional disponibilidad extra de fondos. 

Ate la asignación de fondos y tiempo invertido al cumplimiento de metas dentro de lapsos de tiempo realistas. La innovación también se beneficia de planeación, establecimiento de metas y control.



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martes, 8 de julio de 2014

Ambiente adecuado para la innovación

Todas las actividades dentro de la empresa requieren un ambiente apropiado. 

En el área de producción, se requiere orden y limpieza. En el área de despacho, espacio para clasificar, empacar y entregar, en la contabilidad, silencio y método.

La innovación también requiere un ambiente apropiado, que es necesariamente diferente al ambiente de la operación corriente.

Crear un ambiente adecuado para la innovación no es fácil en una empresa pequeña que trata de atender muchos frentes todos los días –todos urgentes–, con limitación de recursos de todo tipo, en especial de personas.

El ambiente que debe crear es uno donde todos los colaboradores se sientan a gusto explorando y proponiendo nuevos procesos, servicios y productos. 


Cuando proponen, alguien escucha, se evalúa y se decide algo. Si la respuesta es positiva, se implanta, si es negativa, se explica la razón.

Debe incluir una clara orientación al trabajo en equipo. Una persona puede inventar o crear algo nuevo, pero en la organización no se le podrá dar vida, convertirlo en innovación, sin la participación de varias personas.

El trabajo en equipo también facilita que diferentes ideas se combinen. Alguien propone algo, los demás construyen sobre eso. Esta es una importante fuente de creatividad.

Se requiere un completo y coherente esquema de reconocimiento y premio. Uno para los creadores, otro para el equipo innovador.

Si hay transparencia y las personas se sienten reconocidas, tanto por sus contribuciones individuales como colectivas, las envidias y celos profesionales no serán tan contundentes ni nocivos.


Cliente, mercado, entorno

Hay que ser intencional con la innovación. Sin claros lineamientos se invita al caos. Al crear un marco de referencia a la manera como quiere cambiar las cosas, siempre debe considerar al mercado.

Cualquier idea, nuevo concepto o creación que quiera convertir en innovación, debe tener como punto central de inspiración los deseos y expectativas del cliente. 

Considerar los comentarios de los proveedores y lo que observe en las acciones y comportamientos de los competidores, también aporta valiosa información.


Cambio y estilo

Un buen ambiente de innovación requiere el desarrollo de flexibilidad y una actitud positiva con relación al cambio. Así, todos podrán proponer e implantar pequeños o grandes ajustes en la oferta y la forma de hacer negocios, tanto para defenderse de los competidores grandes y pequeños, como para buscar opciones de diferenciación.

Las buenas innovaciones no nacen de grandiosos documentos de 30 páginas, con presentación tipo PowerPoint incluida.

Las ideas deben venderse de alguna manera a los niveles que toman las decisiones. Esto es evidente. Ahí el documento ayuda (manténgalo simple).

Pero proceder con pequeñas implementaciones a modo de prototipo o modelo –que puede ser físico o conceptual– sobre el cual se construye y elabora la idea, es mucho más eficaz.


El adecuado ambiente innovador, no se construye solo.

Una estructura, o unos jefes, demasiado estrictos y apegados a que todo debe hacerse de acuerdo a métodos establecidos e inamovibles, son enemigos mortales de la necesaria característica de flexibilidad. Crean un ambiente que frustra a personas naturalmente creativas.

En el otro extremo, un jefe o estructura laxos, que permita que todos exploren lo que quieran, puede llevar a que el caos y la improvisación se vuelvan la norma.

Ambos extremos son malos.


Como líder, establezca condiciones y métodos que den apertura para que los colaboradores sientan que pueden compartir ideas y diferentes perspectivas sobre la forma de hacer las cosas, sin que perciban amenaza de los jefes por “ser demasiado creativos" y de sus pares por ser "los que quieren congraciarse con los jefes”.

Estas son actitudes normales de un grupo humano. Un jefe que ve que su colaborador sugiere ideas, puede sentirse amenazado. Un colaborador que ve que un par propone algo, puede sentirse disminuido.

Actuar con el ejemplo es una valiosa herramienta para establecer el ambiente sano necesario.

Resalte los aportes de todos. Algunos son buenos proponiendo ideas, otros dándoles vida. Ambas contribuciones igualmente importantes.

Las innovaciones requieren tiempo para desarrollarse. Nadie tiene tiempo para “gastar en ideas locas”. Lo usual es que usted y sus colaboradores estén ocupados atendiendo las urgencias de cada día. 

Por eso, cree espacios de tiempo para pensar en la rutina diaria. 


Gente y colaboradores

Las ideas innovadoras a menudo parecen descabelladas y sin sentido. 

Lo peor que puede pasar y crea una barrera para la creatividad y la innovación, es que los colaboradores tenga miedo de sugerir ideas, porque otros los ridiculizan, se burlan o los disminuyen frente al grupo, si la idea parece absurda.

Aplique un delicado equilibrio de promoción, permisividad, evaluación, reconocimiento y premio para facilitar que tanto los creativos y como los ejecutores, se sientan bien.


Identifique entre sus colaboradores los “agentes del cambio”. 

Evalúe entre su grupo las competencias, comportamientos y valores en relación a aspectos como flexibilidad y capacidad para recuperarse en situaciones difíciles, y el esfuerzo que ponen para obtener resultados. Observe quién ha demostrado bueno ojo para ver oportunidades de crecimiento, lidera bien y con prudencia y es hábil para vender ideas.

Estas son personas valiosas para innovar. Abra el espacio que requieran para hacerlo.


Genere una actitud de curiosidad en todas las personas. 

Promueva que entiendan todo el entorno en el que se mueven y que pregunten el por qué de todo. Por qué un competidor le ganó, por qué puede ofrecer un mejor precio, cómo ven sus productos los clientes, etc. 

Si todos cuestionan, las fuentes de ideas para innovar serán inagotables.


Los resultados de la empresa, medidos como buenas utilidades deben ser importantes para todos. También lo debe ser una adecuada tasa de crecimiento. Si ambos tienen similares niveles de prioridad y apoyo, se favorecerá un ambiente innovador.




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