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lunes, 2 de noviembre de 2015

¿Debe despedir a alguien que trabaja duro pero no da resultados?

La respuesta casi inmediata a este interrogante es si.

Pero esta sólo considera una de las perspectivas como empresario: cuidar que la empresa de resultados. 

Como líder, tiene dos responsabilidades fundamentales: la primera, dar los resultados establecidos en la misión y visión; la segunda, retener a sus colaboradores y construir buenos equipos de trabajo.

Por lo tanto, una decisión apresurada, sólo considerando la primera de estas responsabilidades, lleva a incumplir la segunda, causando malestar en la organización y posible daño a una persona.

A lo anterior adicione que despedir colaboradores es una decisión difícil del ámbito empresarial. Lo será mucho más si debe retirar a una persona que no está haciendo algo incorrecto sino que no está dando los resultados que de ella esperaba.

No dar los resultados esperados, tiene infinidad de matices. 

Puede ser que la persona si haga lo que le pide, pero demora sustancialmente más que otras haciendo la misma tarea. O puede ser un colaborador que comete errores, que aunque corrige, repite. O bien, no repite un error, pero cae en otros. Etcétera.

Comentamos en la entrada Cuándo prescindir de un colaborador (ver acá) que, aunque desagradable, debe despedir de inmediato a quien incurre en actos ilegales, deshonestidad y falta grave de lealtad. En esa entrada encontrará una guía para proceder en forma conveniente con esa terminación.

Si no es este el caso que lo hace pensar en dejar ir a una persona, considere que es su responsabilidad poner todo su empeño para que la persona con bajo desempeño pueda tener la oportunidad de mostrar que es exitosa.

Aproveche las reuniones uno a uno semanales que celebre con cada colaborador, para hacer notar lo que percibe como un desempeño pobre y por debajo de las expectativas que tenía. 

Trate de descubrir cuál puede ser la razón del problema. A veces es factible identificarla con claridad. Establezca un plan de mejora que puede incluir entrenamiento adicional o más acompañamiento suyo o por parte de alguien que pueda ayudar. Cualquier plan o acción que decida y acuerde con la persona, debe estar claramente descrito y con una fecha para ver resultados.

No sobra en las reuniones uno a uno, recordar con frecuencia cuáles son las expectativas de resultados que tiene. Invite a que el colaborador comente si cree que lo está haciendo bien o considera que puede mejorar. 

En el primer caso, donde la persona cree que lo está haciendo bien pero su opinión como líder es otra, puede que el error sea suyo al no informar con suficiente claridad o precisión sus expectativas. 

En el segundo, donde la persona considera que hay espacio para mejorar, hay buenas posibilidades para encontrar la forma de hacerlo, pues esta empieza con el reconocimiento de que se puede hacer.

Si el bajo rendimiento se debe a comportamientos inapropiados de la persona, debe invitar a cambiarlos empleando retroalimentación cada vez que sea evidente el comportamiento a modificar. Nuevamente hacemos referencia al artículo Retroalimentación (ver acá).

Una situación algo frecuente es que una persona no logra hacer las cosas como se espera de ella, porque un compañero no entrega en forma oportuna o con la calidad definida, algo que requiere. Es usual que, para evitar crear mal ambiente o dañar relaciones, la persona no evidencie esta circunstancia. Como líder debe ser consciente de esta posibilidad y explorar con profundidad. Si descubre un caso de este tipo, enfrente por separado ambos problemas de desempeño.

Haga seguimiento a cualquier actividad o acción que implante o acuerde durante las reuniones uno a uno. 

Si al cabo del plazo acordado no ve mejora y no percibe que modificando en algo el plan pueda lograrse, es posible que haya llegado el momento de prescindir de la persona. En este caso, usted y la persona tendrán claro que se dio una oportunidad, que por razones fuera de su control no dio resultado. La terminación será más fácil para ambos.

Si percibe que, por las características de las personas, podría insistir pero hay habilidades que la persona claramente no va a lograr desarrollar, busque con ella una opción dentro de la empresa o déjele ver esa situación, indicando que lo mejor es que busque otra oportunidad por fuera. En este caso, acuerde un plazo prudente para implantar la decisión.

Recuerde que como líder, toda la organización observa y evalúa, con ojo crítico, las acciones que tome, o deje de tomar. De lo que ven, las personas concluyen cómo serán tratadas en situaciones similares. Igualmente, aplicarán similar forma de proceder cuando se enfrenten a circunstancias parecidas en el futuro.

En las decisiones relacionadas con los colaboradores este ejemplo que de es más que relevante. 

Sin importar cuál sea la acción y decisión que tome con relación a una persona, hacerlo siempre dentro del marco de la cordialidad, transparencia y empatía, redundará en claro beneficio sobre la imagen que proyecta de su forma de comportarse. Estará creando condiciones adecuadas para construir un buen ambiente de trabajo (ver también entrada Buen ambiente laboral en la pequeña empresa acá).


Este blog forma parte de los contenidos de nuestra empresa de consultoría y capacitación Digignos S.A.S. 

En la página WEB digignos.com y en nuestro canal de YouTube encontrará más contenidos gratuitos que hemos elaborado para el empresario PYME.

martes, 24 de febrero de 2015

Buen ambiente laboral en la pequeña empresa

En la entrada inicial de este tema, Recurso Humano (ver acá) mencionamos una frase usual en varias empresas: “la gente es el activo más importante que tenemos”. También manifiestan, a través de distintos esquemas de comunicación internos y externos, que son innovadoras y están centradas en los clientes.

Desafortunadamente, en muchos casos son frases vacías, no reflejadas en la forma de actuar.

Un buen ambiente laboral debe sustentarse en la sinceridad de la empresa, como entidad viva, y en el alineamiento entre lo que dice y lo que verdaderamente muestra y hace.

Para algunos empresarios el tema “ambiente laboral” es irrelevante o relacionado sólo con empleados que la quieren pasar bien y divertirse trabajando.

Sin embargo, el buen ambiente laboral es una característica importante en una empresa que quiere evolucionar y crecer. Puede ser medido y mejorado.

Un mal ambiente laboral puede arruinar la productividad. Un buen ambiente, en contraste, facilita que los colaboradores, y otras personas que tienen contacto con su empresa –clientes, proveedores–, se sientan bien, lo cual incide sobre la productividad. 

Aunque puede ser evidente que mejorar el ambiente laboral beneficie a su empresa, no es fácil lograrlo.

El buen ambiente laboral en la empresa no debe ser un fin en si mismo. Es más un vehículo para lograr que las personas den toda su capacidad.


¿Cómo motivar a los colaboradores para que den todo su potencial?

Tal vez una cita de Confucio: ”Aquel que asegura el bienestar de los demás, ya ha asegurado el suyo" puede dar indicaciones importantes de cómo proceder.

Los colaboradores que se sienten bien tratados en una empresa trabajarán en forma más productiva, estarán más felices, tratarán mejor a los clientes y permanecerán mucho tiempo en su empresa, pues se sienten orgullosos de pertenecer a ella.

El tratamiento justo es también un aspecto importante. 

Los colaboradores deben saber (y con certeza lo averiguarán) que obtienen similares beneficios que sus pares en otras empresas de la industria. 

Deben tener la certeza que en la empresa los tratan con igualdad de criterio. A nadie le gusta el favoritismo. Debe ser claro que los beneficios y promociones se obtienen al trabajar duro y dar resultados, no porque se dedica a la adulación, o porque está relacionado con un jefe o dueño.

Como jefe debe buscar que sus colaboradores, clientes y proveedores lo respeten. No lo logra con la simple posición jerárquica superior. 

Lo gana respetando a todos, escuchando con interés, así no esté de acuerdo o haga uso de lo que le dicen, compartiendo lo que sabe, enseñando, ayudando a todos a ser mejores, controlando y guiando pero dando libertad, administrando y decidiendo sobre personas con comportamientos inadecuados que dañan el ambiente. Un líder así, vale la pena seguir y apoyar.

Como empresario sabe que hay que dedicar muchas horas para sacar adelante a su empresa. Muchas más de las de un horario laboral normal. Es normal que desee que sus colaboradores se esfuercen lo mismo. Con certeza lo harán si se sienten bien con su trabajo. Pero no olvide que ellos también aprecian su vida personal, sus familias y amigos, por lo tanto hay que dar espacio para eso. También considere usted esta recomendación.

Las metas asignadas a cada área y persona deben responder con claridad a los objetivos estratégicos establecidos en la misión y visión. Aunque deben ser metas que establezcan retos importantes, deben ser alcanzables. Como líder haga seguimiento permanente para anticipar problemas, ayudar a resolverlos, administrar los conflictos de tiempo y procurar que el trabajo fluya.

Usted, y casi ninguna empresa, puede ofrecer trabajo para toda la vida. Sus colaboradores tampoco lo esperan. Pero hace una diferencia si sienten algo de seguridad que les permita sentir que el esfuerzo que dedican a su empresa vale la pena y a la vez logran implantar sus planes de vida, como formar una familia, adquirir una vivienda, sin mucho riesgo. 

Si implanta lo anterior con sinceridad, con convicción de que funciona, con transparencia total y sin trucos, con certeza tendrá un mejor ambiente de trabajo. Si lo hace porque lo leyó acá o en otro sitio, pero no está convencido, no servirá.


Los colaboradores tóxicos

La política interna en las empresas es algo que existe y es inevitable. Es inherente al ser humano.

La mayoría de las personas no tienen agendas escondidas ni malas intensiones.

Algunos tienen incluso suficiente confianza en si mismos para ser capaces de reconocer y celebrar el éxito de los demás.

Pero hay ovejas negras, gente tóxica. Personas inseguras que creen que la mejor forma de avanzar es a costa de los demás. Les gusta manipular, esconder información, obstaculizar proyectos, inyectar pesimismo.

Algunas manifiestan confianza, respeto y apertura con todos. Su intención es crear buenas relaciones con otras personas. Pero su objetivo es sólo buscar aliados para su estilo malsano de trabajo y relación.

La política en las empresas es buena y conveniente en la medida que se use para construir sanas relaciones y lograr que las tareas se hagan. Entre mejores sean las relaciones, mejor será el trabajo en equipo.

Los políticos empresariales positivos son conscientes que la esencia de una empresa es la gente. Consideran y así lo viven, que las relaciones son para el beneficio de la empresa, no el personal. 

Promueven la construcción de relaciones con personas que tienen diferentes habilidades. Reciben ayuda porque antes la han dado.

Pero también están las personas que usan la política empresarial para su beneficio o las que tienen comportamientos inadecuados que destruyen. Son las personas tóxicas.

Algunas ideas para manejar a estas personas:

  • A menudo se tiende a escuchar a los que se quejan por todo para no parecer cerrados o rudos. Pero establezca un limite claro entre escuchar y dejarse llevar por lo negativo. Aléjese cuando lo considere necesario. 
  • Una forma de buscar lo positivo de esas personas es solicitarles que sugieran formas de mejorar la situación.
  • En los momentos difíciles de la empresa, las manifestaciones negativas van a aparecer. Controle sus emociones y evite que se modifiquen por lo negativo. Busque la perspectiva de colaboradores positivos y realistas.
  • Es difícil cambiar a las personas tóxicas. No pierda tiempo pensando o evaluando sus defectos. Mejor enfóquese en medidas prácticas para enfrentarlas. 


Algunas ideas adicionales para mejorar el ambiente laboral

Desarrolle su habilidad para identificar condiciones que lleven al deterioro del ambiente laboral. Esta identificación proveerá indicaciones de qué debe hacer para mejorar las cosas.

Usted y sus colaboradores cercanos, deben estar atentos a los siguientes síntomas:

  • Falta de colaboración. Grupos de trabajo que conjuntamente alcanzan buenos resultados, son una indicación de que la gente se siente bien. Cuando no logra resultados pues la gente no quiere trabajar junta o no quieren aceptar tareas complejas, es una señal de problemas. Sume la desaparición de iniciativas personales.
  • Personas que renuncian sin una razón concluyentemente clara.
  • Poca comunicación entre las personas.
  • Malos resultados o actitudes abiertamente negativas. Aunque este es un síntoma evidente, puede pasar desapercibido si la desmejora en los resultados o el cambio de actitud de las personas se da poco a poco. Compare ambos elementos en el tiempo.

Entre las acciones que puede adelantar para facilitar la mejora del ambiente laboral, además de actividades concretas para atender los síntomas indicados, están las siguientes:

  • Permita tiempo para divertirse y relajarse en el horario laboral. La productividad y la diversión no son enemigas. Una broma de vez en cuando, un lugar agradable para café o para almorzar, un espacio donde una persona se pueda sentar para cambiar de ambiente o pensar en otra cosa, son algunas ideas. Como jefe tenga presente que unos minutos fuera del lugar de trabajo de una persona, en el momento que esta lo considere necesario, pueden convertirse en horas de productividad. No son minutos perdidos.
  • Promueva un horario de trabajo razonable que permita a las personas tener una vida privada y desarrollar otros intereses. Sea flexible, en la medida de la racional, con el cumplimiento de horarios. En las ciudades grandes ya no es fácil predecir los tiempos de movilidad.
  • Reconozca los logros de los individuos y de los grupos. Si no reconoce lo que la gente hace, atenta contra la alegría de las personas. Una felicitación por un trabajo hecho es en ocasiones mejor que un incremento de sueldo. Celebre las metas intermedias en un proyecto importante. Para logros sobresalientes, haga el reconocimiento público, entregue un diploma o un premio simbólico. Todos sus colaboradores deben sentir en algún momento que usted aprecia su trabajo.
  • Permita que las personas definan sus prioridades para el logro de los objetivos. De más poder y autonomía a las personas. Escuche si tienen ideas de actividades o proyectos propios que puedan alinearse con la visión de la empresa y facilite, si son factibles, ponerlos en marcha.
  • Celebre un grado, completar un curso, un matrimonio, un hijo, el logro de un hijo. También manifieste su sincero sentimiento en una pérdida o fracaso personal y ofrezca algún apoyo para superarlo.
  • Cambie las rutinas. Modifique el diseño de las oficinas. Pinte una pared de otro color. Rote los horarios de algo. Cambie la hora en que celebra una reunión. Ocasionalmente invite a un colaborador a un evento al que corrientemente no asiste. 
  • Mantenga una actitud positiva. Invite a sus colaboradores a que también lo hagan. Lo positivo es contagiosos (lo negativo también, por ese evítelo). Ser positivo no va en contravía de ser sincero. Cuando algo no va bien, también debe manifestarse con total trasparencia, pero sin caer en manifestaciones negativas.
  • Mediante oportuno entrenamiento, cierre las brechas que aparezcan entre las habilidades y capacidades de una persona y las necesidades cambiantes del trabajo y tareas a realizar.
  • Confíe en sus colaboradores. Acepte que están tratando de hacer su mejor contribución. Escúchelos con sinceridad y total apertura mental. Nunca saque conclusiones con las dos o tres primeras frases de lo que dicen. 
  • Acepte que usted “no se las sabe todas”. Por más experiencia y conocimiento que tenga, debe reconocer que la inteligencia colectiva de todo su grupo de colaboradores es superior. Abra espacios para que las ideas, perspectivas y comentarios tengan como manifestarse.


Todos estos elementos buscan construir una empresa dónde sea agradable trabajar. La consecuencia inmediata es que los resultados serán mejores, la atención al cliente superior, los conflictos internos menores. 

Apúntele a ser una empresa donde sea agradable estar. Con muchas de las cosas sugerida, varias gratis, lo puede lograr.


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martes, 30 de diciembre de 2014

Motivación de los colaboradores

La forma fácil de tratar este tema sería recurriendo a la inmensa cantidad de material relacionado que se encuentra en infinidad de fuentes.


Sobre motivación se ha escrito y discutido mucho desde hace ya bastantes años. Una búsqueda en Internet del tema, da como resultado suficiente cantidad de contenido que no amerita duplicar acá. 

En este blog hemos tratado siempre de ofrecer información que sea de utilidad inmediata. Nos apoyamos en la siguiente definición, adaptada de Wikipedia, para dar inicio al tema. 

La motivación se define como «el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, creando o aumentando con ello el impulso necesario para que ponga en obra ese medio o esa acción, o bien para que deje de hacerlo». La motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta. Es la energía para actuar.

El otro extremo de la motivación es la desmotivación, que la misma fuente define como un sentimiento de desesperanza ante los obstáculos o como un estado de angustia y pérdida de entusiasmo, disposición o energía.

En pocas palabras, un colaborador motivado trabaja bien, uno desmotivado no. 

Esta es una verdad obvia. Lo que no es tan evidente es qué puede hacer el líder del grupo para mantener alta la motivación y ayudar a aquellas personas que están en el estado contrario para que lo superen.

Lo qué motiva a una persona, y cuáles son esos motivos que lo llevan a tener una actitud positiva o negativa, son diversas cosas. Varían en efecto e intensidad de una persona a otra.

Por esto, aunque hay aspectos comunes a todos los colaboradores, como líder debe estar atento a las manifestaciones y actitudes individuales de cada colaborador para tratar de entenderlos de la mejor manera posible. El objetivo es tratar, en la medida de lo posible, de crear ambientes y condiciones que se ajusten a cada persona, o al menos, que no le sean tan contrarios.

Asumir que por ser usted el que tiene las riendas de la empresa, implica que todos deben marchar a su ritmo y estilo, es un error. Abrir espacios para la individualidad genera ambientes propicios para la motivación, que en general, no causan ningún problema al desempeño de la empresa o la persona. 


Factores extrínsecos e intrínsecos

En muchos documentos relacionados con el tema de la motivación empresarial, aparecen los factores extrínsecos e intrínsecos. 

Los extrínsecos, como su nombre lo sugiere, vienen de incentivos externos tales como salarios, horarios de trabajo, acceso a viajes y bienes materiales. 

Es usual que las empresas cuando se enfrentan a un tema de baja motivación, exploren soluciones a través de mejoras en el salario o entregando cosas materiales como una mejor oficina, teléfonos celulares, computadores, a veces vehículo de la empresa, viajes, cursos, etc. 

Son el primer recurso y son fáciles de entregar. Aunque cuestan.

Los factores intrínsecos se relacionan con el significado que cada persona da a las cosas que lo rodean. Son los deseos de la persona de hacer algo porque lo considera importante o interesante. Esto hace que sean más difíciles de identificar pero son más permanentes.

La libertad para controlar lo que hacemos –autonomía–, combinado con el deseo de sentirse aprobado y aceptado, el deseo de ser mejor en algo y el propósito con el que se hacen las cosas son factores intrínsecos clásicos.

Es en relación con esta percepción interior que a veces los factores extrínsecos fallan en proveer una motivación duradera. 

Un ejemplo clásico es mejorar el sueldo a una persona que considera buena para el desarrollo de su empresa pero que ve con baja energía y pocas ganas. La mejora salarial la alegrará durante un tiempo, pero volverá a perder las ganas si su deseo interior es encontrar un lugar de trabajo donde pueda desarrollar nuevas cosas y eso no lo ve en su empresa.

La gente se va por un mal salario pero no necesariamente se queda por uno bueno.

En el anterior ejemplo, enviar a esa persona a un curso que le permita evolucionar sus conocimiento y la apertura en la empresa a que implante lo aprendido, parecería ser una mejor opción de motivación.


Satisfacción y productividad

En todo grupo humano empresarial se da la siguiente paradoja.
El objetivo de la empresa es ser productiva, no tener colaboradores satisfechos. Un colaborador satisfecho no es necesariamente productivo. Sin embargo, es difícil ser productivo si no se está satisfecho.

La forma simple de resolver la paradoja, que facilita productividad en la empresa y a la vez satisfacción en los colaboradores, se sustenta en los siguientes elementos:

  • Crear un ambiente empresarial donde cada persona tenga la posibilidad de dar lo mejor que tiene. 

En sus reuniones Uno a Uno, busque cuáles son las habilidades escondidas de cada colaborador y cree condiciones para que las pueda poner en práctica. Determine capacidades que con un poco de apoyo puedan brillar, en beneficio tanto de la persona como de la empresa.

Facilite que las personas se sientan dueñas de sus procesos al entregarles el poder que necesiten, y que comprendan en profundidad cómo su aporte contribuye con los objetivos globales de la empresa establecidos en la misión y visión.

  • Haga evidente que usted como jefe y la empresa apoya a cada persona.

El apoyo debe ser tanto en los aspectos de trabajo como en temas personales. No es necesario que se involucre en los segundos, sólo que muestre su apoyo con los recursos que disponga, por ejemplo, libertad de manejo del tiempo durante una crisis familiar.

El tiempo que invierta en cada colaborador es importante. Los hace sentir más comprometidos con la organización. Ajuste con cuidado esa cantidad de tiempo: muy poco y se sentirán desconectados. Mucho, sentirán que se está entrometiendo demasiado, cayendo en micro-gerencia.

  • Tenga en cuenta las opiniones de todos los colaboradores.

No mate la creatividad ignorando ideas simples o débiles. Toda idea sirve. Fomente que se elabore sobre cada idea simple, que se mezcle con otra. Promueva esos intercambios de ideas alrededor de problemas y oportunidades.

  • Cree un ambiente, en la medida que le sea posible, que genere una sensación de tranquilidad en las personas con relación al futuro.

En el mundo actual, ninguna empresa puede ofrecer seguridad de empleo a nadie. Sin embargo, permita que las personas compartan sus preocupaciones en relación al futuro, tanto dentro de la empresa como profesional. 

Cada persona tiene objetivos para alcanzar una determinada posición en el grupo social que frecuenta; le gusta tener y conservar amigos.

Ayude a que cada colaborador tenga claridad de sus habilidades, capacidades y deseos de desarrollo. Si es posible, abra espacios para que cada uno mejore en lo que considere pertinente, tanto para uso dentro de la empresa como para emplearlo por fuera, en caso de que la empresa deba prescindir, por cualquier razón, del colaborador.

Un proverbio dice: si quiere un año de prosperidad, cultive arroz, si quiere 10 años, siempre árboles, si desea 100, eduque personas. 


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lunes, 3 de noviembre de 2014

Recurso Humano

¿Cuántas veces, una persona en su vida laboral, escucha o lee la frase: “la gente es el activo más importante que tenemos en la empresa”?

Con seguridad muchas. Es también posible que haya tomado una actitud cínica pues las evidencias de tomar en serio la frase, no son frecuentes. Sólo algunas veces se traduce en acciones específicas.

De los recursos con los que cuenta una empresa, a saber, dinero, máquinas, instalaciones, mercados, patentes, tecnología, etc, sólo la gente, su grupo total de colaboradores –no sólo los más cercanos a usted–, es el único con el cual puede establecer una diferencia clara en la forma como atiende su mercado.

Su competidores tienen acceso a todos los demás recursos, de similar forma como usted lo hizo. Algunos en forma rápida, otros se demoran un poco. Pero ninguno tiene a su grupo de gente y la forma como con ellos, ha creado una especial y diferente cultura de empresa. Es evidente que la diferencia será positiva si es positiva esa cultura. 

Es a través de su gente que da vida al mayor valor que sus clientes perciben en su oferta. Esto es muy difícil de copiar. Y es una de las razones, por las cuales las empresas hacen ofertas de trabajo a los empleados buenos de otras.


Problemas del recurso humano

Una de las funciones primordiales de la gerencia de una empresa es hacer el trabajo de cada uno de los colaboradores muy atractivo, gratificante y que llene sus expectativas. Fácil de decir, difícil de implantar. 

Todas las personas tienen necesidad de logro. Todos necesitamos un sentido de propósito y un ambiente adecuado dónde estar y desarrollarnos. De nuevo, fácil de decir, difícil de implantar.

Como cada persona es un mundo independiente, combinar las dos actividades anteriores con las características diferentes de cada persona es todo un reto. La mejor forma de enfrentarlo es con mucha y continua comunicación para establecer un vínculo con cada colaborador, conocer y definir su personalidad y carácter. 

Todo esfuerzo que haga alrededor de esto se verá reflejado con un mayor compromiso de cada persona.


El buen ambiente

Si como líder, dedica tiempo y esfuerzo consciente a crear un ambiente dónde las personas se sientan bien y perciban que su esfuerzo contribuye a un objetivo colectivo, estará sembrando para el largo plazo.

El buen ambiente de trabajo debe ser sincero. 

Algunas empresas esperan que celebrando los cumpleaños de los colaboradores, colocando en la cartelera la foto de alguien que ha hecho un trabajo relevante o invitando a una fiesta de fin de año a todos los colaboradores, es suficiente.

Todos los eventos ayudan. Pero si el día a día no es agradable, con certeza muchos asistirán a la celebración con una actitud negativa que no le hace bien a nadie.

Un acercamiento a trabajar duro, dentro de claros lineamientos ampliamente divulgados y comprendidos por todos, que permita a cada persona saber con claridad cómo contribuye con los pequeños y grandes objetivos, información continua, precisa y simple de los resultados de cada uno y oportunos reconocimientos y celebraciones cuando haya lugar a ellos, tanto en cabeza de una solo persona o de un grupo, es una buena manera de darle forma a ese buen ambiente.

Las condiciones de trabajo en cada puesto o estación productiva, oficinas con buena luz, buena ventilación, baños limpios, espacios para tomar un café y o almorzar agradables, la promoción del buen trato entre todos, combinado con la oportuna solución de problemas, son también ingredientes del buen ambiente. 

Un sincero aprecio por cada persona es importante. El alcance de esto es reconocer sus habilidades, sus características como persona, ayudar a que mejore aspectos de comportamiento que no se ajustan con la cultura empresarial, y agradecer la contribución. Esto último se puede hacer con un simple “gracias” ocasional o con un reconocimiento formal y público por algún logro que valga la pena resaltar.


Del nómada, al estable y de nuevo al nómada

Los humanos en nuestros orígenes fuimos nómadas. La movilidad de un lugar a otro tenía como objetivo buscar el sustento. 

Cuando la gente empezó a dominar la agricultura y luego se industrializó, se volvió sedentaria. 

Hace algunas décadas, permanecer en una empresa durante muchos años era normal y frecuente. Los empleados y trabajadores encontraban su sustento, tanto material como de otra índole en esas empresas. Las presiones no eran tan acentuadas como ahora y la competencia era menos agresiva. 

Ahora, los empleados se han vuelto nómadas de nuevo, posiblemente buscando en un distinto lugar aquello que los llena y les permite evolucionar y desarrollarse a la velocidad que quieren.

Si no valora la contribución que cada persona hace hacia el logro de los objetivos, no escucha sus ideas y tampoco las implementa sin dar ninguna razón–, si como líder cree que se las sabe todas y no pregunta ni pide ayuda y nunca celebra un logro, está creando una horda de potenciales nómadas. 

Mantenga un permanente y constante canal de comunicación con cada uno de sus colaboradores más cercanos para detectar cuáles son sus deseos de desarrollo y si, eventualmente, su empresa puede ofrecer eso. En los casos que coincida el desarrollo esperado de la empresa y de la persona, haga todo lo que pueda para conservarla. En caso contrario, procure conservarla todo lo que pueda pero, tal vez, no vale la pena invertir en esa persona cuyo futuro no se alinea o es muy divergente al que usted desea para su empresa.


Gerencia y supervisión. Habilidades

La función de todo gerente y supervisor, como la palabra lo indica es supervisar a una o más personas. 

El jefe, por lo tanto, tiene la responsabilidad de que la suma del trabajo individual de cada persona de su grupo, sea significativo para la empresa. Pero no es tarea de una sola vía, del supervisor o jefe, al supervisado o colaborador.

El jefe tiene una responsabilidad muy importante y es atender cualquier inquietud de cada persona de su grupo. 

Debe primar en su escala de prioridades, el que uno de sus supervisados le diga que necesita hablar con él. Excusas como que ahora no tiene tiempo, o que está en algo importante no debe aceptarlas. Es muy importante para un supervisor saber en todo momento qué pasa con su grupo. Esto se logra con un buen esquema de comunicación. Como jefe, de ejemplo al facilitar las comunicaciones entre todos.

En los vídeos Buen esquema de comunicación interna (ver acá ), Retire los filtros que impiden la buena comunicación (ver acá) encontrará información que puede considerar de utilidad sobre este tema.

El primer paso para tener un buen grupo humano empieza por el líder. 

Es frecuente encontrar gerentes con caracteres muy fuertes que han logrado desarrollar las empresas, que han creado, hasta los niveles actuales. 

Esa personalidad fuerte es casi siempre indispensable para superar todas las barreras que se presentan en el camino hasta alcanzar una situación de estabilidad que permita planear un crecimiento a largo plazo.

Sin embargo, en ocasiones esa característica personal del dirigente se vuelve en su contra. 

Llega un momento cuando el líder debe empezar a ceder el control del detalle a sus colaboradores. 

En este momento toda persona con gente a cargo, debe evaluarse, conocer sus fortalezas y debilidades y actuar de acuerdo a ese inventario.

Una habilidad que debe desarrollar pronto es la de delegación. Incluye aceptar que un colaborador puede cometer errores que debe capitalizar como aprendizaje, permitir que las personas hagan las cosas a su manera y en general, alejarse de la micro gerencia, típica de las primeras etapas de desarrollo.

En el video Delegue (ver acá) encontrará guías para desarrollar y mejorar esta habilidad.

En un blog de Seth Godin, menciona que casi nunca se rompen las siguientes reglas: 

“En la medida que una organización tiene éxito, se hace más grande. En la medida que se hace grande, el promedio de pasión e iniciativa de la organización se reduce. Al haber más gente, todas se acercan más al promedio, nadie sobresale. Más gente requiere más comunicación formal, más instrucciones simples para asegurar una ejecución consistente. Además, se presentará el fenómeno del juego de teléfono roto. Habrá más errores de transcripción, errores de interpretación y ruido general de fondo. Más grande significa más burocracia, más gente para empujar a hacer las cosas según lo establecido (en contra de hacer cosas nuevas y creativas). Al ser más grande, se incrementa el miedo al fracaso. Y con esto, se incrementa la presión para no fallar.”

Esto no implica que no deba buscar ser grande. Sugiere que se requiere un esfuerzo permanente y continuo de los líderes para evitar los males de la grandeza. Y ese esfuerzo se concentra en crear procesos, sistemas y procedimientos que funcionen, y ocuparse de que el recurso humano los acoja e implante.

En el video Crezca con la empresa (ver acá), incluimos el enfoque de otro autor, Larry Greiner, sobre los ajustes y cambios que deben darse en la empresa en la medida que crece.


Selección y contratación

Rodearse de personas que reten su forma de pensar ayuda al éxito.

Es agradable tener gente que lo felicite y señale lo bien que hace las cosas. Este tipo de gente, usualmente estará de acuerdo con su forma de actuar. Estimulan su confianza y le permiten cierto nivel de relajación. 

Sin embargo, ese nivel de confort frena su aprendizaje y afecta la innovación que son elementos que permiten expandir su empresa y su carrera.

Prefiera un conflicto saludable y diferentes perspectivas para explorar las ideas y confrontar las “verdades”. Si los puntos de vista de su grupo son similares, el trabajo sufrirá de un ambiente de confirmación, y pocas veces se retarán las fronteras establecidas.

Buscar este tipo de conflicto no es fácil. El problema nace en parte porque mucha gente se pasa la vida evitando todo tipo de conflicto y discusión.

Esfuércese por mantener un conveniente inventario de posibles candidatos que pueden ser interesantes para el desarrollo de su empresa con habilidades interesantes y buen nivel de inteligencia emocional que eventualmente pueda invitar a formar parte de su empresa. Si piensan diferente, mejor.

Diseñe y ponga en ejecución un buen esquema de selección y contratación que le evite el error de salir a vincular de afán un nuevo colaborador porque las circunstancias así lo obligan.


Otros temas que debe atender

En la gestión del recurso humano, como líder también debe encargarse de coordinar el adecuado entrenamiento de las personas, tanto las que recién ingresan como las que ya tienen un tiempo con la empresa y deben evolucionar.

También atienda y establezca políticas de remuneración, reconocimientos y premios que sean competitivos con el mercado e industria en la cual se mueve la empresa.

En ocasiones debe prescindir de colaboradores porque su desempeño no es el adecuado, cuando sus actitudes no se alinean con los valores de la empresa o cuando las circunstancias económicas lo obliguen, para mantener la salud financiera de la empresa. Es algo que debe saber hacer para causar el menor daño, tanto a la persona afectada como a los que quedan en la empresa. 

De estos y otros temas similares, tratarán las siguientes entradas al blog.


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martes, 8 de julio de 2014

Ambiente adecuado para la innovación

Todas las actividades dentro de la empresa requieren un ambiente apropiado. 

En el área de producción, se requiere orden y limpieza. En el área de despacho, espacio para clasificar, empacar y entregar, en la contabilidad, silencio y método.

La innovación también requiere un ambiente apropiado, que es necesariamente diferente al ambiente de la operación corriente.

Crear un ambiente adecuado para la innovación no es fácil en una empresa pequeña que trata de atender muchos frentes todos los días –todos urgentes–, con limitación de recursos de todo tipo, en especial de personas.

El ambiente que debe crear es uno donde todos los colaboradores se sientan a gusto explorando y proponiendo nuevos procesos, servicios y productos. 


Cuando proponen, alguien escucha, se evalúa y se decide algo. Si la respuesta es positiva, se implanta, si es negativa, se explica la razón.

Debe incluir una clara orientación al trabajo en equipo. Una persona puede inventar o crear algo nuevo, pero en la organización no se le podrá dar vida, convertirlo en innovación, sin la participación de varias personas.

El trabajo en equipo también facilita que diferentes ideas se combinen. Alguien propone algo, los demás construyen sobre eso. Esta es una importante fuente de creatividad.

Se requiere un completo y coherente esquema de reconocimiento y premio. Uno para los creadores, otro para el equipo innovador.

Si hay transparencia y las personas se sienten reconocidas, tanto por sus contribuciones individuales como colectivas, las envidias y celos profesionales no serán tan contundentes ni nocivos.


Cliente, mercado, entorno

Hay que ser intencional con la innovación. Sin claros lineamientos se invita al caos. Al crear un marco de referencia a la manera como quiere cambiar las cosas, siempre debe considerar al mercado.

Cualquier idea, nuevo concepto o creación que quiera convertir en innovación, debe tener como punto central de inspiración los deseos y expectativas del cliente. 

Considerar los comentarios de los proveedores y lo que observe en las acciones y comportamientos de los competidores, también aporta valiosa información.


Cambio y estilo

Un buen ambiente de innovación requiere el desarrollo de flexibilidad y una actitud positiva con relación al cambio. Así, todos podrán proponer e implantar pequeños o grandes ajustes en la oferta y la forma de hacer negocios, tanto para defenderse de los competidores grandes y pequeños, como para buscar opciones de diferenciación.

Las buenas innovaciones no nacen de grandiosos documentos de 30 páginas, con presentación tipo PowerPoint incluida.

Las ideas deben venderse de alguna manera a los niveles que toman las decisiones. Esto es evidente. Ahí el documento ayuda (manténgalo simple).

Pero proceder con pequeñas implementaciones a modo de prototipo o modelo –que puede ser físico o conceptual– sobre el cual se construye y elabora la idea, es mucho más eficaz.


El adecuado ambiente innovador, no se construye solo.

Una estructura, o unos jefes, demasiado estrictos y apegados a que todo debe hacerse de acuerdo a métodos establecidos e inamovibles, son enemigos mortales de la necesaria característica de flexibilidad. Crean un ambiente que frustra a personas naturalmente creativas.

En el otro extremo, un jefe o estructura laxos, que permita que todos exploren lo que quieran, puede llevar a que el caos y la improvisación se vuelvan la norma.

Ambos extremos son malos.


Como líder, establezca condiciones y métodos que den apertura para que los colaboradores sientan que pueden compartir ideas y diferentes perspectivas sobre la forma de hacer las cosas, sin que perciban amenaza de los jefes por “ser demasiado creativos" y de sus pares por ser "los que quieren congraciarse con los jefes”.

Estas son actitudes normales de un grupo humano. Un jefe que ve que su colaborador sugiere ideas, puede sentirse amenazado. Un colaborador que ve que un par propone algo, puede sentirse disminuido.

Actuar con el ejemplo es una valiosa herramienta para establecer el ambiente sano necesario.

Resalte los aportes de todos. Algunos son buenos proponiendo ideas, otros dándoles vida. Ambas contribuciones igualmente importantes.

Las innovaciones requieren tiempo para desarrollarse. Nadie tiene tiempo para “gastar en ideas locas”. Lo usual es que usted y sus colaboradores estén ocupados atendiendo las urgencias de cada día. 

Por eso, cree espacios de tiempo para pensar en la rutina diaria. 


Gente y colaboradores

Las ideas innovadoras a menudo parecen descabelladas y sin sentido. 

Lo peor que puede pasar y crea una barrera para la creatividad y la innovación, es que los colaboradores tenga miedo de sugerir ideas, porque otros los ridiculizan, se burlan o los disminuyen frente al grupo, si la idea parece absurda.

Aplique un delicado equilibrio de promoción, permisividad, evaluación, reconocimiento y premio para facilitar que tanto los creativos y como los ejecutores, se sientan bien.


Identifique entre sus colaboradores los “agentes del cambio”. 

Evalúe entre su grupo las competencias, comportamientos y valores en relación a aspectos como flexibilidad y capacidad para recuperarse en situaciones difíciles, y el esfuerzo que ponen para obtener resultados. Observe quién ha demostrado bueno ojo para ver oportunidades de crecimiento, lidera bien y con prudencia y es hábil para vender ideas.

Estas son personas valiosas para innovar. Abra el espacio que requieran para hacerlo.


Genere una actitud de curiosidad en todas las personas. 

Promueva que entiendan todo el entorno en el que se mueven y que pregunten el por qué de todo. Por qué un competidor le ganó, por qué puede ofrecer un mejor precio, cómo ven sus productos los clientes, etc. 

Si todos cuestionan, las fuentes de ideas para innovar serán inagotables.


Los resultados de la empresa, medidos como buenas utilidades deben ser importantes para todos. También lo debe ser una adecuada tasa de crecimiento. Si ambos tienen similares niveles de prioridad y apoyo, se favorecerá un ambiente innovador.




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