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martes, 8 de marzo de 2016

Hábitos y comportamientos nocivos del líder

De nuevo volvemos al tema del liderazgo. En gran medida, el éxito de un emprendimiento y su permanencia en el tiempo, depende de la adecuada y correcta actitud y acción del emprendedor. Razón para considerar que sobre este tema nunca hay exceso.

De múltiples artículos, notas, comentarios en libros y otras fuentes, la siguiente recopilación busca reunir en un sólo documento una serie de hábitos y comportamientos que un líder debe evitar. Son elementos para reflexionar y adoptar los correctivos que pudieran ser pertinentes.


Yo soy el dueño

Bien sea que en realidad si lo sea o en aquellos casos en que unos dueños de verdad lo encarguen de dirigir un emprendimiento o liderar un grupo, nunca puede como líder llegar al extremo de creer que se manda solo o de que la empresa o el grupo que dirige es de su propiedad. 

Al llegar a estos extremos, equivocadamente cree que las normas, procesos y flujos de trabajo son para los demás y no para usted. Empieza a manejar aquello de lo que está encargado como una parcela particular y se olvida que está ahí para trabajar y agregar valor para un grupo o empresa.


Quién está conmigo es mi amigo, quién no…

No hay nada más valioso en un grupo creativo y eficaz que los disidentes. Esto no va en contravía de la lealtad, fundamental para que un grupo desarrolle su potencial. Sin embargo, ser leal no equivale a siempre decir si y estar incondicionalmente de acuerdo con lo que como líder diga.

En el proceso de establecer las tareas y actividades para dirigir a la empresa hacia los objetivos trazados, el líder debe escuchar comentarios, anuncio de problemas y obstáculos, faltas de claridad, desacuerdos y en general, toda idea en contra y a favor de lo que desea que se haga.

Del intercambio de ideas que nace de los desacuerdos, aparece nuevas y creativas formas de atender lo que debe hacerse.


Aquí MANDO YO!!!

Claro que sí. Todos lo saben. Pero es preferible que sigan sus instrucciones porque vale la pena e inspira, enseña y guía, no porque grita más que los demás.

Si crea un ambiente de trabajo donde impera el miedo y no hay nadie lo suficientemente valiente para contradecir o comentar algo, el único que pierde es usted. Sólo lo van a elogiar, manifestar lo brillante de una idea y sólo le van a decir lo que quiere oír, no lo que debe oír y saber.

Como líder, la inteligencia emocional es fundamental. Esto es, saber reconocer sus emociones y controlarlas, y reconocer que todos en la empresa son humanos y que a veces hay razones para que estas se salgan de cauce.

Un líder nunca debe perder el control de sus emociones, por más razones que alguien le de. Salirse de casillas es destructivo.

Si como líder adopta la actitud de ser duro con el problema y suave con la persona, tendrá un marco de referencia apropiado para atender cualquier crisis que se presente. No se esconda detrás del correo electrónico o detrás de otra persona para enfrentar una situación difícil.

Nunca decida sobre algo cuando esté molesto. Dése tiempo para recuperar la calma y explorar la situación desde diversos ángulos y perspectivas. Consiga toda la información que pueda. Escuche el doble de lo que habla. A veces, lo que molesta es una visión parcial y dramática de un problema, que casi siempre es la primera que le presentan.


Yo se eso…

Si está a cargo de un emprendimiento es porque es bueno para hacer lo que hace. Con seguridad llegó a la posición de liderazgo por un talento real y efectivo para tomar las decisiones correctas, ejecutar y resolver problemas. 

Sin embargo, cuando esta confianza se desborda y empieza a sentirse dotado para atender cualquier situación, incluso aquellas para las cuales no tienen experiencia previa ni preparación, aparecen los problemas. 

Es abiertamente inadecuado creer que es más que los demás, que está por encima de toda crítica. Lleva a desconectarse de la realidad, a no dar cabida a las ideas y aportes de los colaboradores y no construye grupo sino que separa.

Otra manifestación de esta misma actitud es la negación a aprender cosas nuevas. Un líder que no explora ni tiene inquietudes por lo que no conoce, tiende a tratar siempre de repetir los éxitos y formas del pasado. A veces funciona, pero con las dinámicas condiciones del mundo empresarial actual, donde el cambio es la norma, no aprender nuevas cosas es un problema serio. 

La negación de los cambios tecnológicos, de los cambios en las necesidades de los clientes y de diversos aspectos del medio ambiente en el que opera, es una adecuada receta para frenar el crecimiento y poner en riesgo la permanencia en el tiempo. Una manifestación de estas actitudes es creer que la empresa es diferente a las demás y que esas cosas novedosas y distintas son para los demás, no para usted.


Nada me queda grande

Es natural que los líderes emprendedores posean y exhiban un nivel de confianza superior al promedio. Esta es necesaria para sacar adelante una idea y poder dirigir un grupo de trabajo.

A esta positiva característica debe sumar persistencia, resistencia y determinación.

Todos estos atributos son deseables en un líder. Serios problemas pueden presentarse cuando se convierten en obstinación.

En el video Perseverancia y testarudez exploramos este tema. Ver acá.


Si nadie comenta nada es que todo está claro

Cuando da instrucciones, comenta una idea o indica alguna forma de proceder y no hay comentarios, nunca asuma que le han entendido o le han prestado atención. Esto es especialmente relevante en reuniones de grupo.

Abra el diálogo, pregunte que han entendido, pida que sus colaboradores repitan, en las palabras de ellos, lo que ha comunicado. Es la mejor forma de cerciorarse que el mensaje ha llegado con claridad. Esta práctica ayuda además a consolidar la buena comunicación.


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martes, 1 de marzo de 2016

¿Hasta cuándo se puede crecer?

El objetivo de un empresario es hacer crecer a su empresa y permanecer en el tiempo.


En este blog hemos dado recomendaciones para lograr este objetivo. En la parte inferior de la pantalla encuentra una larga lista de las palabras clave que hemos incluido para cada entrada.

Haciendo clic en alguna palabra, aparecen las entradas del blog que cubren de alguna manera ese tema. 

Hay una palabra clave, índice, que muestra las entradas que inician alguno de los temas centrales que hemos cubierto. Algunos temas se desarrollan a partir de esa entrada y varias de las siguientes. Otros, tienen menos desarrollo.

Aplicando algunas de las recomendaciones ofrecidas en estas entradas, puede fomentar el crecimiento de su organización. Pero, ¿hasta dónde podrá crecer su empresa?

La respuesta no es ni simple ni única.

Cada empresa, dadas sus características, sus competencias, las habilidades de los colaboradores, el acceso o no a recursos, el mercado en el que se mueve, el tipo de producto y servicio que ofrece, etc., tendrá un diferente techo del crecimiento. 

Sin embargo, si no hace nada para ajustarse a las cambiantes condiciones del mercado, llegará un momento en que el crecimiento se detiene e incluso empieza a decrecer, o la empresa alcanza un nivel dónde empieza a no operar correctamente perjudicando su entrega de valor y eventualmente perdiendo posición en el mercado. Esto último, se debe usualmente a fallar en administrar en forma adecuada la complejidad inherente a alcanzar un mayor tamaño.

Una metáfora para pensar sobre esta idea es la de los globos usados en las fiestas.

Empezar a inflar uno requiere soplar con fuerza. Una vez superado un esfuerzo inicial, el globo empieza a crecer con más facilidad. Al seguir soplando, crece y crece. Todos sabemos que siempre llega un límite en el que no soporta más aire y explota.

Explota porque simplemente no tiene más capacidad o porque tiene una imperfección en su superficie. O porque algún bromista –¿competidor, tecnologías, regulaciones?–, mientras estamos inflando se acerca y lo pincha con algo.

Esto mismo puede pasar en el entorno empresarial. Por esto nunca es conveniente quedarse con un sólo globo, o producto o servicio.

Es siempre conveniente explorar qué nuevo globo puede empezar a inflar para adicionar al que ya tiene y parece no dar más y que eventualmente, una vez inflado al máximo, empezará a perder aire poco a poco.


Esto nos lleva a la idea de la curva S empresarial, o curva del ciclo de innovación de la empresa. Esta curva es ya una tradicional representación gráfica del inicio, crecimiento y maduración de ideas, proyectos o empresas. Después de la maduración, sólo viene el declive y eventual desaparición. Por eso, hay que saltar a una nueva curva S.

El eje vertical en la ilustración es la cantidad de innovación o de implantación y el eje vertical muestra el transcurso del tiempo.

Como el globo, una determinada innovación permite ofrecer una limitada cantidad de valor al mercado que se estanca con el tiempo. El líder, de todos modos, debe sacar el máximo provecho de cualquier iniciativa que haya implantado.

No hay nada equivocado en darle escala más grande a una idea de negocio hasta dónde se pueda, siempre que se haga bien.

Siempre es conveniente recordar que en la medida que un negocio se hace más grande, la complejidad aumenta, a veces en forma geométrica, lo cuál hace que sea más difícil y costoso seguir adelante con algo.

Por esto la empresa, debe saltar de una curva S a una nueva. Una organización sana debe estar en constante movimiento y cambio, siempre buscando nuevas cosas y nuevas formas de hacerlas.

Estos saltos son responsabilidad única del líder de la empresa. 

Es él quién debe estar pendiente de lo que pasa y debe tener la capacidad de atreverse a anticipar el futuro.

Es él quién debe promover e impulsar hacia un nuevo camino –una nueva S–, obviamente apoyándose en toda su organización. Mantener los ojos abiertos y los canales de comunicación vivos para ver las oportunidades es un aspecto clave para el éxito de esta tarea. 

Para esto, se apoya en sus capacidades, en los mercados que ya conoce y puede ampliar, en las habilidades de sus colaboradores o en cualquier otra oportunidad que le permita evolucionar hacia algo nuevo.


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martes, 23 de febrero de 2016

Comportamientos fundamentales del líder

La consultora McKinsey publicó un artículo donde comenta que de 20 comportamientos deseables en los líderes, cuatro se consideran relacionados con casi el 90% de la efectividad del liderazgo.

Según la referencia del cuadro que relaciona los 20 comportamientos, la información se basa en una encuesta a 81 organizaciones en diversas localidades geográficas, incluida Latinoamérica y cubre varios tipos de industrias. (Fuente: McKinsey Organizational Health Index).

Se puede así considerar que la información tiene relevancia para nuestro entorno. 

La única excepción para considerar, es que la encuesta se hizo en empresas grandes, de más de 7.500 empleados, lo que podría alejar la aplicación de los resultados a la pequeña empresa dadas las condiciones y circunstancias que estas viven, diferentes a las de empresas grandes.

Sin embargo, como se verá a continuación, son comportamientos fundamentales, que se aplican y sirven también a cualquier emprendedor o líder en una empresa pequeña. A continuación, los cuatro principales comportamientos.


Dar apoyo

El trabajo central del líder es obtener resultados a través de los demás. Está siempre pendiente de que cada colaborador pueda hacer su trabajo y lograr sus objetivos, cuidando que ninguno se desvíe de la ruta hacia lo que se ha trazado estratégicamente como camino hacia la visión. 

Una tarea importante es estar atento a obstáculos e inconvenientes que se presenten en el camino, para ayudar a retirarlos y superarlos.

En la entrada Construcción de equipos y grupos de trabajo (ver acá) encontrará elementos adicionales relacionados con este tema.


Operar con una sólida orientación hacia los resultados

En cualquier ambiente empresarial es importante el esfuerzo que todos realizan. Sin embargo, lo que realmente importa son los resultados que se obtienen de ese esfuerzo.

Una actividad importante del líder es señalar con claridad esos resultados esperados y recordarlos permanentemente en el camino hacia ellos. Debe tener  la capacidad de dibujar en la mente de todos en su organización cómo se verán las cosas cuando se llegue a cada meta establecida.

En las entradas Determinación y acción: dos características clave del liderazgo (ver acá) y Actitudes correctas (ver acá), encontrará elementos adicionales en relación a este punto. 

Los procesos son una buena herramienta para orientar y alinear a todos los colaboradores hacia los resultados esperados. En el artículo Elaboración de procesos ampliamos el tema (ver acá).


Buscar diferentes perspectivas

Un importante comportamiento del líder que obtiene buenos resultados es considerar y aceptar que los demás tienen cosas importantes que decir y contribuir.

Al final, la responsabilidad de los resultados de un grupo será de su líder. Es él quien debe tomar las decisiones y definir las acciones pertinentes para alcanzarlos. Esto no excluye que puede abrir espacios para que los colaboradores aporten sobre la forma de hacer una determinada tarea.

Además de los colaboradores, el líder debe buscar fuera de su entorno habitual ideas y formas diferentes de hacer las cosas. En la entrada Separe tiempo para pensar (ver acá) comentamos sobre el tipo de cosas sobre las que debe pensar.

Debe también buscar oportunidades para observar el mundo de otra forma. En el artículo Váyase tranquilo de vacaciones (ver acá), exploramos cómo el tiempo de descanso es útil para buscar esas diferentes perspectivas.

Además de aprovechar las ideas y experiencias de los colaboradores cercanos, contar con asesores externos, formales o informales, permite acceder a diferentes formas de ver las amenazas y oportunidades que hay en su entorno. Ampliamos sobre este tema en el artículo La importancia de contar con un buen grupo de asesores (ver acá).


Resolver problemas en forma efectiva

Ya mencionamos en “dar apoyo”, que un comportamiento del líder eficaz es la solución de problemas y superación de obstáculos presentes en toda actividad empresarial. 

El continuo seguimiento al desarrollo de las actividades de cada colaborador, sin caer en microgerencia, permite identificar esos problemas y obstáculos, para, en conjunto con los colaboradores involucrados, resolverlos y superarlos.

Tal vez la mejor forma de enfrentar un problema es evitando que se presente. 

Parte de la atención del líder a su operación es identificar posibles carencias que pueden desembocar en un problema.

En la entrada Manejo de quejas, reclamos y solución de problemas (ver acá), aunque orientada a resolver problemas de los clientes ofrece información útil para reducir la aparición de inconvenientes en la relación con su mercado.

En el artículo ¿Cómo convertirnos en la empresa que nos sacaría del mercado? (ver acá), incluimos una serie de frases, ordenadas por áreas operativas, que invitan al líder a pensar sobre temas importantes en la construcción y desarrollo de su empresa.

Las emergencias o imprevistos son riesgos reales. Si una empresa no está preparada, los problemas que acarrean pueden poner en riesgo su evolución. En el artículo Planee para los casos de emergencia (ver acá) incluimos ideas para prepararse mejor para una emergencia.


Por considerarlo de interés, incluimos los otros 16 comportamientos que menciona el artículo de McKinsey:

  • Abogar por el cambio deseado
  • Clarificar los objetivos, premios y consecuencias
  • Comunicar prolíficamente y con entusiasmo
  • Desarrollar a los demás
  • Desarrollar y compartir una misión colectiva
  • Diferenciarse entre los seguidores
  • Facilitar la colaboración del grupo
  • Fomentar el respeto mutuo
  • Elogiar
  • Mantener al grupo organizado y en la tarea
  • Tomar decisiones de calidad
  • Motivar y sacar lo mejor de los demás
  • Ofrecer una perspectiva crítica
  • Recuperarse en forma positiva de los fracasos
  • Mantener la compostura y la confianza durante la incertidumbre
  • Ser un modelo a seguir con relación a valores organizacionales


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lunes, 2 de noviembre de 2015

¿Debe despedir a alguien que trabaja duro pero no da resultados?

La respuesta casi inmediata a este interrogante es si.

Pero esta sólo considera una de las perspectivas como empresario: cuidar que la empresa de resultados. 

Como líder, tiene dos responsabilidades fundamentales: la primera, dar los resultados establecidos en la misión y visión; la segunda, retener a sus colaboradores y construir buenos equipos de trabajo.

Por lo tanto, una decisión apresurada, sólo considerando la primera de estas responsabilidades, lleva a incumplir la segunda, causando malestar en la organización y posible daño a una persona.

A lo anterior adicione que despedir colaboradores es una decisión difícil del ámbito empresarial. Lo será mucho más si debe retirar a una persona que no está haciendo algo incorrecto sino que no está dando los resultados que de ella esperaba.

No dar los resultados esperados, tiene infinidad de matices. 

Puede ser que la persona si haga lo que le pide, pero demora sustancialmente más que otras haciendo la misma tarea. O puede ser un colaborador que comete errores, que aunque corrige, repite. O bien, no repite un error, pero cae en otros. Etcétera.

Comentamos en la entrada Cuándo prescindir de un colaborador (ver acá) que, aunque desagradable, debe despedir de inmediato a quien incurre en actos ilegales, deshonestidad y falta grave de lealtad. En esa entrada encontrará una guía para proceder en forma conveniente con esa terminación.

Si no es este el caso que lo hace pensar en dejar ir a una persona, considere que es su responsabilidad poner todo su empeño para que la persona con bajo desempeño pueda tener la oportunidad de mostrar que es exitosa.

Aproveche las reuniones uno a uno semanales que celebre con cada colaborador, para hacer notar lo que percibe como un desempeño pobre y por debajo de las expectativas que tenía. 

Trate de descubrir cuál puede ser la razón del problema. A veces es factible identificarla con claridad. Establezca un plan de mejora que puede incluir entrenamiento adicional o más acompañamiento suyo o por parte de alguien que pueda ayudar. Cualquier plan o acción que decida y acuerde con la persona, debe estar claramente descrito y con una fecha para ver resultados.

No sobra en las reuniones uno a uno, recordar con frecuencia cuáles son las expectativas de resultados que tiene. Invite a que el colaborador comente si cree que lo está haciendo bien o considera que puede mejorar. 

En el primer caso, donde la persona cree que lo está haciendo bien pero su opinión como líder es otra, puede que el error sea suyo al no informar con suficiente claridad o precisión sus expectativas. 

En el segundo, donde la persona considera que hay espacio para mejorar, hay buenas posibilidades para encontrar la forma de hacerlo, pues esta empieza con el reconocimiento de que se puede hacer.

Si el bajo rendimiento se debe a comportamientos inapropiados de la persona, debe invitar a cambiarlos empleando retroalimentación cada vez que sea evidente el comportamiento a modificar. Nuevamente hacemos referencia al artículo Retroalimentación (ver acá).

Una situación algo frecuente es que una persona no logra hacer las cosas como se espera de ella, porque un compañero no entrega en forma oportuna o con la calidad definida, algo que requiere. Es usual que, para evitar crear mal ambiente o dañar relaciones, la persona no evidencie esta circunstancia. Como líder debe ser consciente de esta posibilidad y explorar con profundidad. Si descubre un caso de este tipo, enfrente por separado ambos problemas de desempeño.

Haga seguimiento a cualquier actividad o acción que implante o acuerde durante las reuniones uno a uno. 

Si al cabo del plazo acordado no ve mejora y no percibe que modificando en algo el plan pueda lograrse, es posible que haya llegado el momento de prescindir de la persona. En este caso, usted y la persona tendrán claro que se dio una oportunidad, que por razones fuera de su control no dio resultado. La terminación será más fácil para ambos.

Si percibe que, por las características de las personas, podría insistir pero hay habilidades que la persona claramente no va a lograr desarrollar, busque con ella una opción dentro de la empresa o déjele ver esa situación, indicando que lo mejor es que busque otra oportunidad por fuera. En este caso, acuerde un plazo prudente para implantar la decisión.

Recuerde que como líder, toda la organización observa y evalúa, con ojo crítico, las acciones que tome, o deje de tomar. De lo que ven, las personas concluyen cómo serán tratadas en situaciones similares. Igualmente, aplicarán similar forma de proceder cuando se enfrenten a circunstancias parecidas en el futuro.

En las decisiones relacionadas con los colaboradores este ejemplo que de es más que relevante. 

Sin importar cuál sea la acción y decisión que tome con relación a una persona, hacerlo siempre dentro del marco de la cordialidad, transparencia y empatía, redundará en claro beneficio sobre la imagen que proyecta de su forma de comportarse. Estará creando condiciones adecuadas para construir un buen ambiente de trabajo (ver también entrada Buen ambiente laboral en la pequeña empresa acá).


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martes, 6 de octubre de 2015

Construcción de equipos y grupos de trabajo

Un colaborador será más efectivo para su líder o supervisor si trabaja para que este pueda alcanzar sus metas. 

Las metas del líder superan lo que una persona puede hacer. Por esto, debe combinar el esfuerzo de varias para alcanzarlas.

El líder logrará mejores resultados con su grupo si se esfuerza por detectar cuáles son las metas individuales y personales de cada persona y ayuda a alcanzarlas. Esta sinergía necesariamente lleva a buenos resultados para todos.

La construcción de un buen grupo de trabajo requiere una equilibrada combinación y suma de varias habilidades: 


Delegación 

Un buen equipo de trabajo se logra cuando el líder delega en forma efectiva tareas y responsabilidades a sus colaboradores. 

Cuando delega una responsabilidad debe cuidar de asignar el correspondiente nivel de autoridad y hacer que los demás conozcan esa decisión. En el video Delegue. Habilidad que libera tiempo y construye organización (ver acá), y en el artículo Delegue (ver acá) encontrará ideas para esto.


Dar poder

Delegación sin autoridad es poco conveniente y nada efectiva. Cada persona del grupo debe tener el poder necesario y suficiente que se corresponda con las actividades a desarrollar. La organización debe conocer y aceptar ese poder asignado a cada persona. Para esto, las buenas comunicaciones son importantes.


Comunicación

Ningún grupo alcanzará su máximo potencial si no cuida que las comunicaciones entre sus miembros y entre ellos y el resto de la organización sean las mejores posibles. 

Muchas buenas ideas no se ejecutan y se malogran porque la mano izquierda no sabe que hace la derecha. En la entrada Comunicaciones y reuniones (ver acá) ampliamos sobre este tema y ofrecemos enlaces a otros recursos que pueden ser útiles. También el artículo Usted se puede comunicar mejor (ver acá) contiene información sobre el tema. 


Transparencia

Además de comunicaciones fluidas estas deben ser transparentes. Nada más nocivo en una empresa que las agendas escondidas de algunas personas. Como líder, procure que ninguno de sus colaboradores se queda con algo –información, recurso– que puede ser de utilidad para el resto de las personas. Igualmente, evite que lo emplee para beneficio personal únicamente.



Habilidades equilibradas

En un grupo de trabajo eficaz se combinan las habilidades de todos sus miembros de forma que las debilidades de las personas se vuelven irrelevantes.

Comentamos en la entrada Habilidades de gerencia en la pequeña empresa (ver acá) que el super héroe que todo lo sabe y puede, no existe. Es real un grupo de trabajo que mucho sabe y puede, debido al adecuado y deliberado equilibrio de las habilidades de sus partes.

Como líder, identifique las fortalezas / habilidades y las debilidades de su gente para combinarlas en forma adecuada. Ayude además a que cada persona desarrolle nuevas habilidades y reduzca sus debilidades. 

Una evidente y permanente orientación al aprendizaje de nuevas habilidades, transferencia de estas entre los miembros del equipo y puesta en práctica de las mismas, da dinamismo a un equipo eficaz.

Ciertos rasgos de personalidad repartidos entre los miembros del equipo son deseables. 

Alguno de sus colaboradores debe ser un hábil integrador, alguien que entiende el contexto general de algo y es capaz de reunir las personas correctas. Esta persona puede tener la capacidad adicional de crear los enlaces necesarios entre diferentes grupo y áreas de la empresa.

Un defensor es también útil. Es la persona sin miedo a manifestar situaciones injustas o no coherentes, que lo afectan tanto a ella como al grupo. Busca y encuentra puntos de acuerdo y facilita la reducción de fricciones.

Nunca sobra un innovador. Sugiere nuevas formas de hacer las cosas y, a veces, nuevas cosas para hacer. Aunque en ocasiones puede ser molesto porque todo lo ve con nuevos ojos, a menudo encuentra formas más eficaces de llevar a cabo una tarea.


Administrar situaciones tóxicas

Ningún equipo de trabajo está libre de tener que enfrentar situaciones o personas que hacen daño a la dinámica del equipo. En ocasiones y por diversas razones, una persona del grupo deja de contribuir, daña el ambiente, genera malestar y enfrentamientos entre los demás. 

Los miembros del grupo deben estar atentos a situaciones de este tipo y en conjunto enfrentarlas. 

Esto no quiere decir que no sea conveniente mantener un sano y respetuoso nivel de confrontación y desacuerdo. De allí, en general, salen buenas cosas. Lo que debe evitarse es que lo sano se torne tóxico.

Cuando el grupo no pueda resolver una situación tóxica, el líder debe encargarse. Nunca debe emplear las mismas tácticas del colaborador nocivo. Comportamientos negativos deben enfrentarse con comunicación clara para buscar el origen y tratar de corregir, si es factible, lo que molesta a la persona.

Si la situación es complicada y hay en la empresa una persona encargada del recurso humano, apóyese en ella. Contribuye con su experiencia en el manejo de estas situaciones. 

Nunca dude en tomar la decisión de retirar a la persona tóxica si pasado un tiempo prudencial no ve mejoría. Si no lo hace, el resto del equipo se resentirá y perjudicará.


Compartir y vivir la visión

Esto es “estar todos en la misma página”. Cuando hay entendimiento de la visión y misión de la empresa, se acepta y además se comprende como la actividad de cada persona y grupo contribuye a alcanzar los objetivos de alto nivel, el trabajo será más armónico.

El líder debe tratar que el propósito y dirección personal, coincida y se alinee con el de la empresa, o por lo menos llegue a un compromiso que sirva a la persona y a la empresa. 

También debe saber y entender qué hace mover y motiva a cada uno de sus colaboradores. Esta información la usa para asignar, en la medida de lo posible, tareas, responsabilidades y actividades alineadas con esas preferencias.


Considerar estos aspectos facilita la construcción de un equipo de trabajo eficaz. Implica saber reclutar a las personas correctas con habilidades apropiadas y actitudes convenientes, alineadas con la cultura de la empresa. El artículo Selección de colaboradores (ver acá) contiene algunas recomendaciones al respecto. 

La supervisión debe, además de asegurar que todo se hace dentro de los tiempos y presupuestos definidos, inspirar, enfocar, mantener el nivel de energía y dirigir hacia lo que establece la visión y misión asignando tareas individuales adecuadamente coordinadas entre si. 

Subir a la gente adecuada al bus y sentarla en el asiento apropiado es un trabajo pesado, cuidadoso, muy importante y dinámico. Siempre hay que tener un buen grupo listo antes de embarcarse en algo nuevo.


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martes, 8 de septiembre de 2015

Energía mental y emocional

En la entrada Un liderazgo eficaz requiere energía (ver acá) mencionamos la importancia de que un líder cuente con suficiente energía física y emocional para poder llevar a cabo sus actividades correctamente.

Ampliaremos ahora sobre la energía y la inteligencia emocionales.

Cada vez se acepta más que la inteligencia emocional –aquellas habilidades que permiten apreciar y expresar en forma equilibrada las propias emociones, entender las de los otros, para guiar nuestro modo de pensar y comportamiento– son un factor importante en el éxito y en la alegría, no solo en los ambientes laborales sino en todas las áreas de la vida.

Con unos hábitos simples es fácil para una persona alcanzar un alto nivel de inteligencia emocional:


Evita a las personas que se quejan y son negativas. 

Estas drenan energía. Es mejor rodearse de gente positiva que ve el lado brillante de la vida. 

Esto no implica que no haya problemas ni eventos negativos, pero la forma de verlos y enfrentarlos es lo que hace la diferencia. En vez de centrarse en el problema, busca lo positivo que pueda haber y dedica su energía en la solución, enfocándose en lo que puede hacer y lo que está dentro de su rango de control.


Establece fronteras y se hace valer.

Las personas con alta inteligencia emocional son educadas, amistosas y de naturaleza abierta. Pero establecen las fronteras que sean necesarias y se mantienen firmes cuando se requiere.

Responden en situaciones de posible conflicto con mesura y calma. Piensan antes de hablar. Se enfrentan con fuerza al problema o situación sin atropellar a las personas. No consideran que tenga sentido hacer enemigos.

Cumplen sus compromisos y saben cuando hay que decir no.


Deja ir el pasado y piensa en el futuro.

Analiza y aprende rápido de los errores pasados e inmediatamente se pone a pensar en el futuro.

Los fracasos son parte de la vida, nunca son permanentes y no deben marcar a nadie.


Valora la diversión, la alegría y los intereses individuales.

Tanto en su vida laboral como privada, sabe qué lo hace feliz y busca oportunidades para dar rienda suelta a eso.

También aprecia y disfruta con la alegría de los otros y trata de contribuir para hacer que los momentos de los demás sean buenos.

Si alguien le hace un desplante o lo trata en forma incorrecta, no enfoca su molestia o rabia hacia esa persona. Trata de aprender del evento para que no suceda de nuevo. Aunque perdona, no olvida para que no lo encuentren desprevenido en similares circunstancias en el futuro.


Permanentemente abierta a nuevas ideas y a aprender.

Siempre está explorando algo nuevo, profundizando en algo conocido, ensayando nuevos caminos, buscando nuevos intereses.

Aprende de los demás y es capaz de cambiar sus ideas si alguien presenta algo que es mejor.

De todos modos, así reciba con gusto todo tipo de información externa, en situaciones complicadas confía en su juicio para tomar la que considere mejor decisión.


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