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lunes, 16 de noviembre de 2015

Ajuste el estilo de trabajo en la empresa a las nuevas generaciones

Las reglas del trabajo construidas durante muchos años, deberán modificarse con el tiempo. En la entrada anterior, Un nuevo tipo de condiciones de trabajo (ver acá) presentamos este tema y acá lo ampliamos.

La obligación de un sitio físico y su relación con la creación de valor para el cliente y mercado, va perdiendo vigencia con los trabajadores del conocimiento. 

Muchas empresas han adoptado ya el trabajo a distancia como forma normal de operación. Es posible que cuando iniciaron con el esquema, la razón fuera economizar en el cada vez más costoso espacio de oficinas. Alguna empresas comenzaron por sus fuerzas de ventas. Su productividad se da frente al cliente, no sentados en una oficina. Por lo tanto, suprimir ese espacio y maximizar el tiempo frente al cliente, fue una decisión fácil. Luego lo ampliaron a otros trabajadores del conocimiento con buenos resultados.


Para que el esquema de trabajo a distancia opere bien, requiere construir otro tipo de costumbres, desarrollar buenos niveles de confianza en los colaboradores, proveer los recursos tecnológicos que sean necesarios y adoptar esquemas de supervisión diferentes. 

Tal vez la barrera más difícil para superar en la pequeña empresa sea el tema de confianza. Muchos líderes sólo conciben la supervisión como algo que necesariamente se debe hacer cara a cara, y de viva voz. 

La tecnología es el facilitador detrás del trabajo a distancia. El acceso a esta es cada vez más simple, económico y conveniente. Aprovecharla tiene grandes beneficios. Adquirirla y sacarle jugo es fácil.

Mayor relevancia, para el éxito de los nuevos y nacientes esquemas de trabajo, tendrá combinar la necesidad de resultados y el manejo del miedo a perder el control, con el creciente deseo de las personas de contribuir en el lugar y horario que más les agrade. El requisito de un horario deberá ajustarse y flexibilizarse.

Tendrá más importancia que nunca, la precisa definición de resultados esperados, incluyendo la exigencia del momento y lugar para entregarlos, con esquemas, también correctamente establecidos, en relación con reportes de avance periódicos.

Podría pensarse que la forma como este esquema se arraigará en la pequeña empresa, será una combinación de horario no estricto, con algunas horas y días definidos, cuando se requiera presencia física en un lugar convenido. 

Como de todos modos los líderes siguen siendo responsables por los resultados que se esperan de ellos, cobra mucha importancia establecer y hacer cumplir algunas reglas.


La primera es, como no importará a qué hora o dónde se haga un trabajo, definir siempre donde y en qué forma se deberá entregar, y establecer la fecha y hora para hacerlo.


La segunda es, sin importar el esquema de trabajo que se adopte, siempre considerar y tener presente que atender las necesidades del cliente es la razón central de una empresa.

Siempre debe haber alguien disponible para atenderlo en los horarios que la empresa ofrece hacerlo. 

Si la atención es de tipo virtual (teléfono, correo, etc.), no importa dónde esté la persona que lo atiende. Importa su disponibilidad en el horario previsto. 

Si la atención es cara a cara, el colaborador encargado debe estar en el sitio físico establecido durante el horario determinado.


Una tercera regla al establecer reglas del trabajo flexible, es considerar las necesidades de la empresa. 

Para operar en forma fluida, toda organización requiere y se beneficia al celebrar algunas reuniones. 

Algunas pueden ser virtuales. Para estas, sólo se requiere cumplir un horario.

En ocasiones son más productivas las reuniones presenciales. Permiten construir relaciones de confianza entre las personas y facilitan que la cultura de la empresa se extienda y sea adoptada por todos. Quienes trabajen en forma remota deben estar disponibles y hacerse presentes para estas reuniones.

Cada colaborador, sin importar dónde y a qué hora trabaja, debe cumplir con los requisitos de reportes e información, en los formatos y momentos de entrega que la empresa establece.


Jefes y colaboradores deberán entender que es indispensable un nuevo tipo de tolerancia, donde lo que prima es el cumplimiento de unos objetivos compartidos. Nada más. 

El acuerdo social actual típico es: “espero su total disponibilidad, los días laborales en estas horas.” 

En el futuro, este acuerdo podría ser: “entrégueme esto para tal día y hora. Qué haga en el intermedio, no es asunto que sea relevante.” 

De todos modos, el control permanente del líder en estas nuevas formas de trabajo muy flexibles sigue siendo importante. Debe incluir determinar oportunamente cuando hay demasiada flexibilidad, se está perdiendo el control y no se está logrando toda la productividad esperada del grupo de personas a su cargo, para tomar los correctivos necesarios.


Este blog forma parte de los contenidos de nuestra empresa de consultoría y capacitación Digignos S.A.S. 

En la página WEB digignos.com y en nuestro canal de YouTube encontrará más contenidos gratuitos que hemos elaborado para el empresario PYME.

martes, 6 de enero de 2015

Manejo de las diferencias generacionales

Este tema ha sido objeto de estudio en otros países, donde han creado denominaciones y etiquetas para distinguir las distintas generaciones de la población.

No es un simple ejercicio de tipo antropológico. En el ambiente de la empresa es importante considerar las características de cada generación pues a menudo parece que hablan un idioma diferente. Algo debe hacer el líder para lograr que se trabaje en grupo en forma eficaz y productiva. 

Aunque hay clasificación para diferentes generaciones, definidas de acuerdo a sus características y preferencias desde el Siglo 19, para los fines de este artículo sólo son relevantes la generación Baby Boomers, Generación X y Generación Y.

Incluimos lo que consideramos como los elementos más representativos de cada uno de estos grupos de personas. El objetivo es resaltar diferencias para aceptar que existen, y proveer un marco de referencia que mejore las posibilidades de éxito y facilite que todos los grupos en la empresa den todo su potencial.

En cualquier empresa encontrará personas en cada uno de estos grupos. Con seguridad ya han encontrado la manera para trabajar juntos. Con la información que damos, podrá seguir buscando lugares comunes y hacer evidente las diferencias para hacer los ajustes de comunicación e interacción que sean requeridos.


Baby Boomers

Generalmente se acepta que esta generación la forman personas nacidas entre –aproximadamente– 1942 y 1960 (dependiendo del estudio que se consulte, los años varían). Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo recobró la calma y se podía pensar en un futuro, hubo gran cantidad de nacimientos. De ahí el nombre de esta generación.

Viven para trabajar. Se sienten más a gusto con el trabajo individual. Son experimentadores, espíritus libres, orientados a causas sociales, muy competitivos. Al ser una generación muy grande, la competencia ha sido intensa lo que ha creado importantes éxitos. 

Tienen una serie dificultad para manejar su tiempo y el dinero, dificultad que no es relevante en las otras generaciones.

Es la generación de la productividad, odian el ocio. Les encanta los símbolos de estatus en el ambiente laboral y privado. Buscan el crecimiento vertical dentro de su mundo laboral.

Aprecian y exigen el silencio, la calma y el orden en los lugares de trabajo.

Al prolongarse la expectativa de vida de las anteriores generaciones, los Baby Boomers ha sido la primera generación que le ha tocado cuidar tanto a padres como a hijos. La siguiente generación, la X, aun no ha tenido que cuidar a sus padres: estos se siguen cuidando solos.


Generación X

La forman los nacidos entre 1961 y 1981. Son los hijos de los Baby Boomers.

Trabajan para vivir. Dan importancia a un equilibrio entre la vida laboral y la vida personal. Aprecian el trabajo individual y pueden trabajar en grupo sin inconveniente.

Es la generación que tuvo una infancia análoga y una madurez digital. Eso los habilita como puente, al menos en el tema tecnológico, entre los Baby Boomers y la Generación Y.

Les ha tocado vivir muchas cosas y cambios rápidos. Revoluciones tecnológicas, violencia de todo tipo no localizada en una región específica del mundo, enfermedades terminales como el SIDA, drogas, liberación de todo tipo.

Tal vez por ese entorno, son típicamente escépticos, individualistas. También la han llamado la generación de la apatía.

En forma similar a los Baby Boomers, la generación X está preparada y una gran cantidad sabe más idiomas que el de nacimiento.

Aunque se ajustan un poco al mundo de las normas y reglas de los Baby Boomers, lo que con frecuencia les causa problemas con la Generación Y, no creen mucho en la empresa, desconfían de los jefes y rechazan los ambientes donde las diferencias entre los niveles jerárquicos son muy marcadas.

Están orientados a los resultados, no a la tarea. Por esto, buscan desafíos continuamente. 

Valoran las relaciones de informalidad y transparencia con las personas que ostentan la autoridad.

Aceptan con mucha más facilidad que los Baby Boomers, las nuevas reglas de la tecnología y la conectividad del mundo de negocios y de la vida privada. Aunque siguen aferrados a las costumbres y culturas organizacionales de sus mayores, se revelan un poco en aspectos como la manera de vestir más informal y en la lucha por el respeto de su vida privada.


Generación Y o del Milenio

Corresponde a los hijos de la Generación X. Nacidos después de 1982 y hasta la fecha (aunque ya se habla de una generación Z para los nacidos después de 1995).

Disfrutan la vida y hacen especial hincapié en el equilibrio entre la vida de trabajo y la personal. Les encanta trabajar en grupo. Como es la generación que nació con Internet, lo dan como una cosa natural y de ahí que sus relaciones se han globalizado. Trabajan muy bien en ambientes propicios a la colaboración.

Quieren libertad, control económico de sus vidas –les preocupa el dinero–, análisis de lo que sucede, crítica, exigen integridad y colaboración de los demás, aprecian el entrenamiento que se les ofrece, les gusta la velocidad, la innovación y la personalización de lo que los rodea. Son cívicos y aprecian a quien cuida del medio ambiente.

Los elementos tecnológicos que eran un lujo para la Generación X, para la Generación Y son elementos básicos y los dan por descontados. Es algo que hay que tener y usar al limite.

Esta generación ha retrasado la apropiación de los mitos y costumbres de la edad adulta. En su estilo de trabajo y relación prolongan las costumbres de la adolescencia y primera juventud. Además de educados, son justicieros, creativos, optimistas, espontáneos y ambiciosos. Leen muy poco y no se les facilita escribir.

Es la generación que pretende hacer varias cosas al tiempo. La multitarea parece dárseles bien y pueden trabajar sin mayor inconveniente en un ambiente ruidoso, desordenado cercano al caos. Tal vez por esto, se reconoce su aporte con formas innovadoras de trabajo.

Su actitud desafiante y retadora los lleva a cuestionar todo. Como es la generación del Internet, tienen acceso desde siempre a toda la información que sean capaces de encontrar y consumir. Ese conocimiento de muchas cosas les da algo de poder con el que retan a los Baby Boomers y a la Generación X. No se encuentran a gusto en un ambiente sin tecnología, no conciben cómo eso puede existir. 

Generalmente, no piden permiso sino que informan de lo que han hecho. No la van muy bien con las jerarquías y negocian todo.

Por la circunstancia de crisis en la que les ha tocado iniciar su vida laboral, están acostumbrados a que los despidan. Por esto no parece fácil esperar lealtad y permanencia de ellos. Les gusta progresar y desarrollarse pero ponen condiciones al precio que les pidan por eso. Como son emprendedores, pueden anteponer su calidad de vida a otros aspectos del progreso personal.


Como hacer que trabajan juntos sin problemas

En todo ambiente, se sabe que existe la diferencia entre las generaciones. Casi siempre son fuente de fricción y problema. 

Los elementos característicos de cada grupo mencionados atrás buscan resaltar las diferencias genéricas que existen. 

Sin un entendimiento sobre la necesidad de aproximaciones diferentes, usualmente los inconvenientes entre personas son resueltos de mala manera por la persona de mayor jerarquía, que típicamente es de la generación más antigua.

La natural existencia de estereotipos que define a cada generación debe ser reconocida y aceptada por las otras. Es esto lo que permite construir relaciones sanas que no agredan a las partes.

Desconocer el manejo de esas diferencias puede llevar a pérdidas importantes de tiempo cada día tratando de administrar conflictos basados en las diferencias de edades de sus colaboradores.

Las principales diferencias se dan entre los Baby Boomers y la Generación Y. Los primeros se quejan que los segundos se distraen fácilmente y no tienen disciplina, enfoque ni compromiso. Los segundos opinan que los primeros son sexistas, viven a la defensiva, son insensibles, se resisten al cambio sin razón y no son nada creativos.

Los Baby Boomers opinan en general sobre la Generación X lo mismo que opinan sobre la Generación Y. La Generación X opina de los Baby Boomers lo mismo que opina la Generación Y y agrega que son arrogantes.

La Generación Y opina que la X es lenta para responder y tiene pobres habilidades para la solución de problemas.

El problema de generar un ambiente laborar sano donde convivan las diferentes generaciones arranca al aceptar como válidos estos estereotipos. Sin embargo, asumir que todos los de otra generación van a tener tal o cual comportamiento no facilita construir. El estereotipo ayuda a entender, pero evite encasillarse en él.

El ambiente propicio se empieza a construir con un plan estratégico claro, simple, compartido, aceptado y entendido por todos los colaboradores. Si los objetivos –visión– hacia los cuáles se apuntan todos y donde cada cual dedica su esfuerzo y contribución son los mismos, pierde relevancia el estilo de trabajo de cada grupo generacional y de cada persona.

Las discusiones sobre esos objetivos al igual que sobre la forma de alcanzarlos,           deben darse en forma abierta, transparente, cordial y controlada. La amplia y continua comunicación es una herramienta importante a usar para esto.

En segundo elemento es tratar todo asunto y tema basado en hechos reales, concretos y ciertos. No puede permitir que una persona cuestione el trabajo o resultados de otra sólo por algún estereotipo típico de la edad de esa persona.

Si las expectativas por un trabajo han sido bien establecidas, y comunicadas, y si la medición del resultado es objetiva, cualquier brecha que exista podrá ser analizada a la luz de los hechos, no de las edades.


Herramientas de motivación

Cada generación responde a diferentes estímulos.

A los Baby Boomers los motiva todo aquello que brinde estatus (viajes, comodidades), los premios y reconocimiento público y asignarles la responsabilidad de ser guías en proyectos importantes.

La Generación X responde bien a los reconocimientos, la modernización de las tecnologías con las cuales trabaja, la retroalimentación positiva frecuente y el reconocimiento de que las personas tienen una vida privada y la empresa acepta que busquen un equilibrio con la vida laboral.

La Generación Y se motiva con los espacios donde pueda aprender, las empresas que establecen metas de desarrollo personal, las estructuras horizontales sin tanto énfasis en jerarquías, la guía y acompañamiento para el desarrollo de proyectos, mucha y continua retroalimentación para saber cómo va y qué debe corregir, y la comunicación abierta y clara, en su lenguaje, sobre los retos, necesidades y éxitos de la empresa.


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